Probamos a fondo el Tilswall Cepillo de Limpieza Eléctrico

Probamos a fondo el Tilswall Cepillo de Limpieza Eléctrico

Hace unos años una marca de detergentes puso de moda el slogan “El frota se va a acabar”, la verdad es que en ese momento era algo engañoso, pero extrapolando a nuestra prueba de hoy si que es verdad, este cepillo eléctrico de Tilswall nos permite limpiar a fondo superficies de todos los tamaños con eficiencia y rapidez, ahora os contamos nuestra experiencia.

El cepillo de limpieza Tilswall tiene una forma algo curiosa, parecido a un cepillo de dientes eléctrico pero mucho mayor, tubular y gruesa con un cabezal que se inclina hasta 80 grados y que gira hasta 300 revoluciones por minuto, no es mucho pero la verdad es que el motor no se frena con facilidad. Está alimentado por una batería de 3.7 V 4000 mAH que permite un uso continuo de hasta 2 horas reales.

Disponemos de varios cabezales intercambiables con diferentes formas y durezas pensados para los diferentes materiales que podemos limpiar. Para cambiar el cabezal tan solo debemos girar el que esté puesto un cuarto de vuelta y se libera, sin herramientas ni una fuerza extrema.

Hay diferentes cepillos para sus necesidades, por ejemplo, cepillo plano grande para áreas grandes, baño, piso, pared, techo. Cepillo cónico para esquinas, juntas de azulejos, cocina, estufas de gas. Cepillo redondo: baño, lavabo, ducha. Cepillo plano: horno, campana extractora. Los cepillos se pueden comprar por separado.

El cepillo apenas hace ruido en vacío, después trabajando dependerá de la superficie que limpiemos.

No lo hemos comentado pero el cepillo es impermeable, se puede mojar sin miedo.

Nuestra experiencia ha sido bastante positiva, no hace milagros pero es más fácil limpiar con este cepillo que con un estropajo, a parte de más rápido. Hemos limpiado una ducha que lo pedía a gritos, una bañera y en exterior una acera que durante el invierno se había visto invadida por musgo.

Nuestra primera prueba fue una ducha, que estaba francamente muy sucia, con algo de moho, cal y suciedad, nos armamos con líquido antical y limpiador especial para baños, el suelo y las paredes de porcelánico con tramado lo mojamos, les tiramos los productos y esperamos a que hicieran algo de efecto, luego con el cepillo y sin prisa fuimos limpiando hasta el último rincón, la mayoría de la suciedad salió bien, la que no salió le hicimos una segunda pasada para un resultado impecable. La mampara y la grifería las rociamos igualmente con ambos productos y dejamos actuar, aquí la mejora fue más rápida y quedaron cómo los chorros del oro.

La bañera de material acrílico también estaba bastante sucia, pero en este caso nuestro miedo era que los cepillos rascaran la superficie, así que primero probamos en una esquinita, con un resultado impresionante, así que nos lanzamos a limpiarla toda, solo con limpia baños mojando con agua anteriormente, dejamos actuar y con el cepillo sin presionar, recorrimos toda la superficie de la bañera, enjuagamos con agua caliente y tuvimos una bañera nueva.

En la prueba de exterior con el musgo enganchado a la piedra y cemento durante el invierno optamos por usar una mezcla de agua con gel de lavaplatos y luego el cepillo, la apuesta salió bien y aunque lentamente sacamos todo el musgo sin estropear la piedra ni dañar el suelo, que si que pasa con una limpiadora a presión de agua.

Valoración Final.

No es una herramienta de limpieza imprescindible pero la verdad es que nos hace la vida más fácil y menos cansada, su autonomía no nos limita y su potencia es suficiente para limpiar sin dañar las superficies. Su precio de 49,99 euros con cuatro cepillos nos parece adecuado para un producto bien acabado y de buena funcionalidad.

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