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Sabías que la plastilina ayuda a desarrollar la motricidad fina de nuestros niños?

¿Sabías que la plastilina ayuda a desarrollar la motricidad fina de nuestros niños?

Desarrollar la imaginación, mejorar la coordinación óculo manual, potenciar la concentración y estimular las habilidades motoras, son algunos de los beneficios que aporta este juego.

Desde el equipo de RUBIO nos proponen una serie de actividades con plastilina para que los más pequeños practiquen y mejoren sus movimientos.


De todos es sabido la importancia de la estimulación temprana, que en los niños favorece la plasticidad del cerebro, algo fundamental para su desarrollo futuro, ya que generan el doble de conexiones neuronales que un adulto. De hecho, se calcula que los niños de cuatro años pueden llegar a alcanzar hasta los 1.000 billones de conexiones neuronales. Por ese motivo, es importante trabajar el control de la psicomotricidad fina, que supone la coordinación de músculos, huesos y nervios para realizar movimientos reducidos, precisos y muy concretos. Es, por tanto, la habilidad de controlar y tener destreza en sus manos y dedos. Por ello, es muy importante trabajar estas capacidades entre los más pequeños, que aún no están del todo desarrolladas. Y una manera perfecta para estimularla es a través del juego, por ejemplo con un material que a todos nos encantaba de pequeños, como es la plastilina, tal y como apuntan los expertos de la editorial RUBIO.

“La plastilina es un material moldeable y seguro para los más pequeños, que les permite hacer tareas sencillas como crear formas o juntar colores. Poco a poco y sin darse cuenta, van adquiriendo la fuerza, destreza y agilidad que necesitan en sus manos para hacer todo tipo de actividades como pintar sin salirse de las líneas o juntar bloques”, señala la asesora experta en psicopedagogía de RUBIO, Celia Rodríguez, quien nos apunta los seis principales motivos por los que este material se convierte en un aliado perfecto para desarrollar la psicomotricidad fina de los niños:

  1. Desarrollar la imaginación y la creatividad, y lo hace a través de la estimulación del desarrollo sensorial que facilita el moldeo de la plastilina.
  2. Estimular las habilidades motoras, al ser un material fácil de trabajar y agradable al tacto para los pequeños, que cambia de forma y se transforma.
  3. Mejorar la coordinación óculo manual, es decir, la habilidad cognitiva compleja que permite realizar actividades en las que tenemos que utilizar, al mismo tiempo, ojos y manos.
  4. Mejorar la capacidad de concentración y atención, ya que, al practicar a través del juego, les cansa y aburre menos, por lo que permite dilatar el tiempo y empeño dedicado.
  5. Expresarse libremente a través del juego, lo que fomenta además la creatividad y expande la imaginación.
  6. Reconocer colores, formas y objetos
    Tal y como apunta la asesora experta en psicopedagogía de RUBIO, el grado de dominio de la motricidad fina sirve para determinar también la edad de desarrollo, ya que necesitan conocimiento, planeación, coordinación, fuerza muscular y sensibilidad. Al principio, los peques realizan movimientos más torpes como parte de su aprendizaje. Poco a poco van mejorando y perfeccionando sus acciones, desde coger una ficha con el dedo índice y pulgar, hasta coger un lápiz, o recortar con tijeras sobre una línea. Para conseguirlo, tienen que realizar actividades con materiales, como la plastilina, que les ayudan a controlar estos movimientos.
    Dicho esto, para desarrollar y trabajar la motricidad fina con plastilina, el equipo de expertos de RUBIO propone una serie de actividades para que los niños aprendan jugando a coordinar sus movimientos, de manera sencilla y divertida:
  7. Crear formas sencillas: haciendo formas como bolas, churritos de plastilina o incluso un corazón o una casa. Así, aprenden a trabajar con los dedos y la palma de la mano para crear las figuras que quieran. Después, pueden jugar contando cuántas bolas hay de cada tamaño o agruparlas por distintos colores, practicando así las demás capacidades.
  8. Crear formas por temáticas: una vez que dominen las formas básicas, podemos proponerles el reto de moldear figuras un poco más difíciles de la misma temática. Por ejemplo, podemos pedirles que creen frutas para la cocina, o ropa para el armario. Con esta actividad, no solo asocian los colores a los elementos, sino también reconocen los objetos de cada categoría. Además, también este reto se puede ir haciendo más difícil con temáticas como coches y camiones, plantas, animales, el espacio exterior…
  9. Jugar con moldes: los profesionales de RUBIO recomiendan enseñar las letras y los números con los moldes de plastilina. Así, pueden mejorar la fuerza en sus manos para crear las formas, a la vez que aprenden el abecedario o descubren cómo contar.
    Así pues, la plastilina es un material muy útil en el desarrollo y aprendizaje de los más pequeños, ya que sirve para la base de su crecimiento, para realizar cualquier acción en un futuro. Por ello, en la sección de papelería escolar de RUBIO se pueden adquirir hasta 15 colores distintos de plastilina (rojo, amarillo, verde, azul, blanco…) tanto de manera individual como en pack. Para los más avanzados, también se pueden encontrar moldes de números, moldes para letras y moldes para hacer formas sencillas con un rodillo.
    ¡Aprender jugando es mucho más sencillo y divertido!

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