Tips para iluminar nuestro hogar en invierno.

Iluminando el invierno

La ligera inclinación del eje de la Tierra nos permite experimentar los cambios de estación. Durante el invierno, el hemisferio norte se sumerge en días más fríos y cortos. Se reducen las horas de luz natural y esta pierde intensidad, una escasez que tenemos que compensar. El frío invierno nos lleva a acercarnos más y sitúa en primer plano el especial significado que el hogar tiene para cada uno de nosotros.

En los espacios interiores, uno de los factores clave para responder a estas condiciones climáticas cambiantes y fomentar nuestro bienestar físico y emocional es la iluminación.

Igual que adaptamos nuestra dieta y nuestro vestuario al frío, nuestro estado de ánimo percibe cómo los espacios que habitamos se adecúan a esta estación.

El sol invernal es bajo y sus rayos son débiles y penetrantes.

Antaño, las lámparas de araña de cristal tallado transmitían esa sensación, por lo que cobraban gran importancia durante la estación del año con los días más cortos. Actualmente, son las luminarias de cristal estriado las que asumen esta tarea, reflejando la luz del día y refractando, por la noche, la luz que emiten sus luminarias, con patrones geométricos que evocan la estructura de los helados copos de nieve.

Al incorporar a nuestro hogar iluminación de niveles bajos, nuestra mirada encuentra en casa un confort lumínico que armoniza con la luz hibernal exterior.

En un interior, una iluminación indirecta, combinada con un mueble práctico, cumple una función adicional.

Asimismo, durante los meses con menos luz diurna, las texturas adquieren mayor relevancia en la decoración interior, no solo por sus cualidades táctiles, sino también por el interés visual que aportan.

Nada como la iluminación suave y uniforme de una lámpara para destacar muebles y texturas de materiales.

En invierno, las lámparas de techo son un regalo del cielo, ya que la luz cenital proporciona una suave iluminación similar a la luz natural. A través de un aplique de pared, este efecto perdura cuando va cayendo la tarde.

La estación más fría del año invita a quedarse en casa. Las islas de luz en el salón son una excelente opción para definir las zonas que destinamos a la lectura, a la relajación o en las que disfrutamos de nuestros programas de televisión preferidos.

Además de iluminar el ambiente, un diseño escultórico modela el espacio.

Para las escapadas hibernales, la nieve, la pureza del aire y la nitidez de la luz hacen de la montaña el lugar perfecto para desconectar.

El crepitar del fuego, las comidas compartidas y el après-ski adquieren gran protagonismo en las cabañas de montaña. La espectacularidad del cielo nocturno despejado y salpicado de estrellas que solo podemos
apreciar cuando nos alejamos de la ciudad parece entrar en los interiores en forma de lámparas colgantes cuyos puntos luminosos recrean la belleza de una noche estrellada.

Junto a la chimenea, unos sillones, una alfombra y una mesa de centro proporcionan un ambiente muy agradable. Añadiendo un punto de luz, conseguimos un confort particularmente invernal. Al llegar la noche, las sombras profundas crean la intimidad y ambientes acogedores en invierno. Durante el día, las luminarias se complementan y conforman un atractivo conjunto decorativo.

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