Trauma perineal: qué es y cómo vencerlo tras el parto.

Trauma perineal: qué es y cómo vencerlo tras el parto


El parto vaginal es un proceso fisiológico natural. Sabemos que aproximadamente el 85% de las mujeres sufrirán un trauma perineal después del parto y al menos el 70% requerirán sutura. Lo que hay que recordar es que el parto provoca una serie de cambios en esta zona desde estiramientos, hematomas, hinchazón y rozaduras hasta desgarros perineales de distintos grados y episiotomías, asociados todos ellos a diferentes niveles de dolor y molestias. Desde Lansinoh, nos cuentan cuáles son sus efectos y qué podemos hacer para recuperarnos.

Para la mayoría de las mujeres, estos desgarros sufridos tras un parto vaginal son menores y se curan rápidamente. En el caso de algunas madres, el grado de lesión puede ser de gran alcance, afectando no solo a la salud física y emocional de la madre, sino también a la relación de apego con su bebé, con implicaciones en la alimentación del bebé, y con problemas en la vida familiar y en las relaciones sexuales que se prolongan a largo plazo: “El suelo pélvico desempeña un papel fundamental en la maternidad, y los tejidos y estructuras que sufren un trauma perineal funcional van desde hematomas, hinchazón, rozaduras, laceraciones y desgarros hasta lesiones complejas del esfínter anal.

Algunas incluso necesitan tratamiento obstétrico de tercer o cuarto grado” – nos cuenta Paula Camarós, matrona colaboradora con Lansinoh España.

Efectos y recuperación del trauma perineal

Existen diferentes pasos que pueden favorecer la cicatrización de la herida para minimizar el riesgo de infección, empezando por la higiene convencional y siguiendo por la más íntima, también a la hora de ir al baño. La dieta es igualmente importante, intentando estar continuamente hidratada para minimizar las molestias al orinar y consumiendo alimentos sanos y equilibrados como frutas, verduras, cereales o pan integral. A esto, debemos añadirle descanso y ejercicios para el suelo pélvico.

Las matronas, como Paula Camarós, se esfuerzan por mantener una perspectiva holística de la curación y el cuidado de las heridas perineales, individualizando el apoyo en consecuencia a lo largo del puerperio temprano: “El modo de nacimiento no siempre dicta el alcance del trauma, por lo que en cada visita postnatal es importante animar a las madres a compartir su experiencia de recuperación y sus estrategias habituales de afrontamiento. Aconsejarlas sobre lo que pueden esperar y lo que no, es importante para empoderarlas y permitirles buscar ayuda cuando la necesiten”.

Gestión del dolor del trauma perineal.

Por lo general, las nuevas madres sienten cierto nivel de dolor y molestias durante 2-3 semanas después del trauma perineal, sobre todo al caminar, sentarse o al orinar. A medida que las suturas empiezan a cicatrizar pueden irritarse ligeramente, lo que puede crear una sensación de picor o de ligera tirantez. Es importante explicar a las madres que deben esperar estos cambios. La migración de los puntos es también un elemento de la sutura que puede causar irritación y la aparición de suturas en la ropa interior o al limpiarse puede causar ansiedad si no se tiene suficiente información.

Factores clave que ayudan a la recuperación

El descanso es esencial para favorecer la cicatrización de las heridas y el bienestar emocional, lo que supone un reto a la hora de equilibrar las necesidades de cuidado y alimentación de un recién nacido, sobre todo si la nueva madre tiene que recuperarse de un trauma perineal. Implicar a la “red de apoyo” les ayudará a reconocer cuándo las nuevas madres necesitan ayuda: “Actos sencillos como preparar la comida, conseguir la medicación, hacer la compra, cuidar de otros niños y mantener un entorno limpio y confortable, son especialmente útiles durante este tiempo, sobre todo porque la propia movilidad de la mujer puede verse reducida.”

Alimentar al bebé, especialmente la lactancia materna, puede ser complicado debido al dolor y el malestar de la madre, y ponerse en una posición cómoda y sostenible para alimentarlo puede ser un reto. Cambiar de posición para alimentar al bebé a lo largo del día puede aliviar las molestias derivadas de la permanencia prolongada en un mismo lugar.

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