5 claves de la arquitectura de carbono negativo.

5 claves de la arquitectura de carbono negativo.



La construcción genera más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa, y buena parte de esa huella procede de los materiales con los que se levantan los edificios, no de su uso posterior. Frente a ese problema, arquitectos e ingenieros están recuperando materiales como la paja (que hoy en día se considera un desperdicio) o la madera, capaces de capturar CO2 de la atmósfera durante su crecimiento y mantenerlo almacenado mientras forman parte de la construcción.

Es el llamado carbono biogénico, y ya existen edificios en Europa que demuestran que una obra puede tener un balance de carbono negativo.

El cuento de los tres cerditos, del revés

Durante décadas, la paja fue sinónimo de vivienda precaria. Hoy es un material industrializado: paneles prefabricados de paja y madera con certificación Passivhaus, resistencia al fuego de hasta dos horas y un rendimiento térmico superior al de muchos sistemas constructivos convencionales. El cerdito que construyó con paja, hoy, no tendría nada que temer del lobo.

Qué es exactamente el carbono biogénico

Mientras crece, una planta absorbe CO2 de la atmósfera mediante fotosíntesis y lo fija en su estructura. Si esa biomasa se usa como material de construcción, en lugar de quemarse o descomponerse, el carbono queda retenido dentro del edificio durante décadas, en vez de liberarse de nuevo a la atmósfera. Es justo lo contrario de lo que ocurre con materiales como el cemento o el acero, cuya fabricación emite CO2.

  • De fuente de emisiones a sumidero de carbono El cambio de paradigma es este: un edificio puede pasar de emitir carbono a almacenarlo. Cuando el CO2 fijado en sus materiales supera al emitido durante su fabricación y construcción, se habla de un edificio con balance de carbono negativo.
  • Un ejemplo ya construido, no un experimento de laboratorio En Suecia y otros países europeos ya hay edificios levantados con paneles prefabricados de paja certificados Passivhaus, con datos públicos de toneladas de CO2 almacenadas por metro cuadrado de muro. No es una promesa de futuro: es una tecnología constructiva en uso que Freehand Arquitectura ha adoptado ya en España.
  • España entra en la cuenta atrás regulatoria El nuevo Código Técnico de la Edificación incorpora la obligación de calcular el Potencial de Calentamiento Global del edificio a lo largo de todo su ciclo de vida, en línea con la directiva europea de eficiencia energética, cuya transposición debe completarse en 2026. El carbono incorporado en los materiales, hasta ahora invisible en la normativa, empieza a contar, literalmente.

Es en este contexto en el que se mueve Freehand Arquitectura. El despacho, especializado en passive house, ha incorporado a su equipo a un ingeniero agrónomo especializado en materiales biobasados —un perfil todavía inusual en un estudio de arquitectura— para abordar la elección de estos materiales desde su origen: cómo se cultivan, cómo se procesan y qué propiedades estructurales aportan al edificio

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