Por qué el cloud ya no es solo cosa de empresas tecnológicas.

Por qué el cloud ya no es solo cosa de empresas tecnológicas.

Durante mucho tiempo, hablar de la nube sonaba a algo reservado a gigantes tecnológicos y startups con un marcado perfil digital. Pero esa percepción ha quedado atrás. Lo cierto es que cualquier compañía, desde una pyme industrial hasta una consultora, necesita apoyarse en servicios cloud si quiere competir en igualdad de condiciones con el resto de empresas. Ahora bien, ¿qué aportan este tipo de servicios y quienes se pueden beneficiar?


Flexibilidad que acompaña el crecimiento

El gran valor del cloud reside en su capacidad de adaptación al ritmo de cada empresa. Ya no es necesario invertir en servidores propios que pronto quedan desfasados. Con soluciones de public cloud como las de OVHcloud, los recursos de cálculo, almacenamiento o red se contratan según la necesidad real, con facturación por horas, mensual o bajo planes de compromiso a largo plazo.

Esta elasticidad permite ajustar el consumo a la actividad: ampliar cuando la demanda se dispara y reducir cuando el negocio entra en fases más tranquilas en sectores como el comercio electrónico, la logística o la biotecnología. Muchas de estas industrias requieren una enorme capacidad puntual y, al mismo tiempo, la posibilidad de volver rápidamente a un escenario más estable.

Más que almacenamiento: aplicaciones, datos e inteligencia artificial

La nube ha dejado de ser un simple espacio donde guardar información. Hoy es, sobre todo, un entorno donde desplegar aplicaciones a gran escala y aprovechar tecnologías que hasta hace poco parecían inaccesibles. 

En el caso de OVHcloud, la compañía ofrece toda una lista de servicios listos para usar: clústeres Kubernetes administrados para gestionar aplicaciones contenerizadas, plataformas de datos con más de 60 conectores para centralizar información y soluciones de inteligencia artificial que se integran directamente en los proyectos empresariales. El resultado es que los equipos de IT pueden dedicar sus esfuerzos a la innovación y al desarrollo de nuevas soluciones, sin perder tiempo en la gestión del back-end.

Costes previsibles y tecnología abierta

Uno de los frenos habituales al dar el salto al cloud es la incertidumbre sobre los costes. Frente a los temidos gastos inesperados, OVHcloud plantea un modelo de facturación transparente: se paga únicamente por lo que se consume, con llamadas API y tráfico de red incluidos, junto a una serie de planes de ahorro a largo plazo que ofrecen un margen extra para planificar la inversión tecnológica.

Para garantizar la interoperabilidad y la no dependencia de proveedores, un problema conocido como vendor lock-in que preocupa a muchas empresas, la compañía opera con estándares open source como OpenStack, Kubernetes o PostgreSQL.

Seguridad y control sobre los datos

El lugar donde se almacenan los datos ha pasado a ser una cuestión estratégica para empresas, grandes corporaciones y países enteros. Gracias a su red de centros de datos repartidos en distintas regiones, OVHcloud facilita que la información esté más próxima a los usuarios y, al mismo tiempo, ayuda a las empresas a cumplir con normativas de protección cada vez más exigentes.

La compañía cuenta con todo tipo de certificaciones internacionales —ISO/IEC 27001, ISO/IEC 27017, ISO/IEC 27018, ISO/IEC 27701, SOC 2 tipo II, CSA tipo II y C5 tipo II— para garantizar la seguridad y privacidad de los datos. Además del resto de industrias, estas son necesarias en sectores regulados como el financiero, el sanitario o el de la administración pública.

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