Ácido hialurónico: no es uno, son tres ¿Sabes cuál es el tuyo?.

Ácido hialurónico: no es uno, son tres ¿Sabes cuál es el tuyo?.


Se pide en la consulta como si fuera un único producto, con un único efecto. No lo es. Bajo el mismo nombre conviven tratamientos que no tienen nada que ver entre sí: unos hidratan, otros dan volumen, y un tercero no busca ninguna de las dos cosas, sino mejorar la calidad de la piel desde dentro. La pregunta que hay que hacerse no es cuál es el mejor, sino cuál es el adecuado para cada objetivo, cada tejido y cada punto de inyección. Clínica Estética Moma y la Dra. Rocío Mourelle nos ayudan a distinguir las tres familias que se esconden detrás de la misma etiqueta.

Los que hidratan. Ácido hialurónico sin reticular.

Su comportamiento varía según la formulación, la concentración y el peso molecular, pero el objetivo es siempre el mismo: mejorar la hidratación y la calidad de la piel, no darle volumen. Es el que se usa en ciertas técnicas de mesoterapia y en los skinboosters. No busca cambiar la forma de la cara — busca que se vea y se comporte mejor.

Los que rellenan y dan estructura.

Aquí hablamos de ácido hialurónico reticulado, y aquí también hay letra pequeña: no todos son iguales, y saber si un gel es monofásico o bifásico no basta para elegir el adecuado. La cohesividad, la viscosidad, la concentración y la tecnología con la que está fabricado son las que determinan su capacidad real de proyección y soporte — un gel homogéneo funciona bien en labios, uno más denso puede sostener un pómulo o un mentón, pero unos milímetros de diferencia en la proyección cambian el resultado entero. El objetivo no es solo rellenar: es conseguir el comportamiento adecuado en el tejido adecuado.

Los que mejoran la calidad del tejido.

Determinadas formulaciones de ácido hialurónico, sin reticular ni pensadas para dar volumen, se inyectan en puntos concretos para actuar sobre la matriz extracelular: se han descrito efectos sobre la hidratación, la elasticidad y la actividad de los fibroblastos. Pero hay un matiz importante: mejorar la calidad de la piel no equivale automáticamente a ser un bioestimulador de colágeno en el sentido clásico, y no todo lo que mejora la piel debería etiquetarse así. El resultado tampoco es una cara distinta — es la misma piel, más hidratada, más elástica y más uniforme, semanas después.

«El problema no es el ingrediente, es que lo hemos convertido en una etiqueta única», explica la Dra. Rocío Mourelle, de Clínica Moma. «La pregunta nunca debería ser cuál es el mejor ácido hialurónico, porque no existe uno mejor en términos absolutos: existe el adecuado para cada objetivo, cada tejido y cada plano de inyección. La molécula es la misma en los tres casos. La tecnología no. Y el resultado tampoco. Nuestro trabajo es traducir eso antes de coger una jeringuilla.»

Alta Boletín Casa Actual
Suscríbete a nuestra newsletter de contenidos y recibe información actualizada.
icon