
Los astringentes son sustancias que ayudan a contraer y secar los tejidos, limpiando la tez en profundidad y minimizando la apariencia de poros. Además, son muy efectivos para eliminar el exceso de grasa, por lo que suelen ser utilizados sobre todo por personas con piel grasa, muy grasa o mixta. Son perfectos, por ejemplo, para tratar el acné.
Por sus propiedades reductoras de grasa, los astringentes son ampliamente utilizados en la cara, ya que trabajan para secar el exceso de sebo y contraer los tejidos, dejando una sensación de firmeza y apariencia de poros más afinados. Suelen contener ácido glicólico y salicílico, además de alcohol. Entre sus principales beneficios está su capacidad para reducir también el brillo al eliminar el exceso de grasa, dejando un acabado mate. También previene el acné y la formación de espinillas. Los astringentes dejan igualmente una sensación refrescante y tonificante en la piel, aunque no se recomienda usarlos demasiado por su poder secante, sobre todo si tienes la piel sensible o el cutis muy seco. Elegir un astringente adecuado según tu tipo de dermis es fundamental, los que abusan de un alto contenido en alcohol pueden ser muy fuertes para la mayoría de pieles, mejor opciones más suaves con hamamelis, por ejemplo.
En cuánto a cómo usarlos, se deben aplicar tras limpiar el rostro para eliminar cualquier residuo adicional y grasa, lo que ayuda a despejar los poros y a preparar la piel para los siguientes pasos. Lo primero que hay que hacer es humedecer un algodón con el producto y pasarlo suavemente por todo el rostro, evitando el área delicada alrededor de los ojos sin necesidad de aclarar. Luego, deja que se seque para que sus ingredientes puedan actuar de manera efectiva. Si es la primera vez que los usas o tu tez es normal/mixta, comienza usándolo una vez al día o cada dos días para ver cómo reacciona tu cutis. Para pieles muy grasas, usar un astringente puede ser apropiado tanto por la mañana como por la noche, después de la limpieza. Igualmente, continúa con una buena hidratación para mantener el equilibrio dérmico.
¿Qué hacemos con la piel grasa?
La piel grasa se caracteriza por tener una elevada producción de sebo, una producción excesiva que se denomina seborrea: “Por ello, este tipo de piel suele mostrar la tez oleosa, los poros grandes, brillos grasos y cuando se mezclan el exceso de sebo con las células muertas, se pueden formar puntos negros, espinillas y acné por obturación de los poros. Aunque es menos propensa a mostrar los signos del envejecimiento” – nos explica Pilar Gaudí, facialista y directora de los centros Nina Merli en Granada.
Pilar reconoce además que este tipo de piel, es más complicada de cuidar que la seca, ya que precisa más atención en su rutina de limpieza y cuidados domiciliarios: “Requiere cosméticos astringentes capaces de normalizar la hiperproducción de sebo y en casos más severos, mantener bajo control y prevenir posibles brotes”.
¿Astringentes químicos o naturales?
En numerosas lociones, cremas y tónicos para piel grasa se utilizan astringentes químicos con el fin de controlar el exceso de grasa y reducir la apariencia de los poros. Hablamos del cloruro de aluminio, el alcohol, el sulfato de cobre… todos ellos con efectos secantes y antisépticos. Firmas cosméticas como por ejemplo la gaditana Di Oleo, prefieren optar por los astringentes naturales que son más suaves, como el romero, el hamamelis, la menta, el roble o el lino, ideales para pieles grasas y con acné: “Los astringentes naturales son una estupenda alternativa, pero hay que saber elegirlos bien. El hamamelis, por ejemplo, es uno de los mejores, usado en tónicos, cremas e hidrolatos para reducir el exceso de grasa, o el romero, que tonifica la piel y cierra los poros, además de ser un gran antiinflamatorio y regulador del sebo”.
