Cómo crear un rincón de trabajo que invite a concentrarse
La vuelta a la rutina también se nota en casa. El escritorio vuelve a llenarse de libros y apuntes, el ordenador recupera su lugar habitual y aquellos rincones que durante el verano quedaron en segundo plano vuelven a convertirse en espacios de trabajo y estudio. Prepararlos bien puede marcar la diferencia entre un lugar improvisado y un espacio pensado para concentrarse, organizarse y trabajar cómodamente.
Más allá de elegir un escritorio, crear una buena zona de trabajo implica encontrar el equilibrio entre espacio, confort y organización. Conforama reúne algunas propuestas y claves para conseguirlo, incluso cuando los metros cuadrados son limitados.
Crear un espacio que se adapte a la rutina
No necesita lo mismo quien trabaja desde casa todos los días que quien utiliza el escritorio unas horas para estudiar. Por eso, el punto de partida debe ser pensar en cómo se va a utilizar el espacio antes de elegir el mobiliario.
Un escritorio amplio puede ser la mejor opción para quienes necesitan trabajar con ordenador y documentación, mientras que los modelos más compactos permiten aprovechar pequeños rincones del dormitorio, salón o incluso una zona de paso. En espacios multifuncionales, además, los expertos de Conforama recuerdan que elegir piezas que se integren con el resto de la decoración ayuda a que la zona de trabajo no parezca un elemento añadido.
Sentarse bien también forma parte del espacio.
Cuando el escritorio se convierte en el lugar donde pasamos varias horas al día, la silla deja de ser un complemento para convertirse en una de las piezas principales. Tal como apunta Conforama, una correcta combinación entre silla y escritorio ayuda a conseguir una postura más cómoda y a afrontar mejor las jornadas de trabajo o estudio.
La altura, el respaldo y las posibilidades de ajuste son algunos de los aspectos que conviene valorar. También es importante que la silla se adapte a quien la utiliza y que permita mantener los pies apoyados en el suelo y los brazos en una posición cómoda respecto al escritorio.
Cuando todo tiene su sitio, trabajar resulta más fácil.
Libros, libretas, documentos, cables, material de oficina… una zona de trabajo puede acumular rápidamente todo aquello que utilizamos durante el día. Contar con soluciones de almacenaje permite liberar la superficie del escritorio y mantener a mano lo que necesitamos sin convertirla en un espacio saturado.
Las estanterías son especialmente útiles para aprovechar las paredes y ganar capacidad en habitaciones pequeñas. Además, pueden servir para diferenciar visualmente la zona de trabajo del resto de la estancia, especialmente cuando el despacho comparte espacio con el salón o el dormitorio.
Conforama recomienda crear un espacio que responda a las necesidades reales de cada persona: un rincón para concentrarse y estudiar, una zona de teletrabajo o un espacio flexible que pueda cambiar de función a lo largo del día.