
Del regreso de los rojos y dorados a la delicadeza de los blancos invernales y la frescura de los motivos botánicos. La interiorista Laura Martínez interpreta tres estilos que están marcando la decoración navideña de 2026 y nos da las claves para llevarlos a casa.
La Navidad tiene algo especial: es uno de esos momentos del año en los que nos permitimos transformar nuestra casa, recuperar tradiciones y crear ambientes que nos hacen ilusión. Pero, aunque hay elementos que nunca pasan de moda, cada temporada aparecen nuevas formas de interpretar la decoración navideña.
Este 2026, las tendencias internacionales nos invitan a mirar tanto al pasado como a la naturaleza. Vuelven los colores intensos, las decoraciones con personalidad, las flores de gran formato y los materiales que aportan textura. También encontramos propuestas más delicadas, inspiradas en los paisajes invernales, donde el blanco y los reflejos plateados son los protagonistas.
Inspirándose en las propuestas decorativas que llegan de países como Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, el Estudio de Interiorismo Laura Martínez ha preparado tres ambientaciones navideñas que reinterpretan estas corrientes desde una mirada cálida, elegante y atemporal.
«Queríamos alejarnos un poco de las decoraciones navideñas de siempre, pero sin perder esa sensación de hogar que para mí es fundamental. Hemos buscado tres estilos con personalidades muy diferentes y los hemos adaptado a nuestra manera de entender el interiorismo», explica Laura Martínez.
Heritage Christmas: la Navidad clásica vuelve, pero más sofisticada
El rojo y el dorado nunca han desaparecido de la decoración navideña, pero esta temporada regresan con una interpretación más rica y elegante.
La tendencia Heritage Christmas recupera el encanto de las Navidades tradicionales, aquellas en las que el árbol estaba lleno de adornos, la mesa se vestía para las grandes ocasiones y los pequeños detalles tenían un protagonismo especial.
La diferencia está en cómo combinamos todos esos elementos.
En la propuesta de Laura Martínez, los rojos intensos conviven con tonos burdeos, verdes profundos y acabados dorados. El árbol incorpora bolas, flores y elementos vegetales que aportan volumen y profundidad, mientras que las luces cálidas ayudan a crear una atmósfera acogedora.
«A mí me gusta mucho recuperar los colores tradicionales de la Navidad, pero intentando que el resultado no sea excesivamente clásico. El burdeos, por ejemplo, aporta una elegancia que no conseguimos con un rojo demasiado vivo, y combinado con el dorado funciona especialmente bien».
Esta tendencia también se traslada a la mesa navideña, donde una mantelería clara sirve de base para combinar bajoplatos verdes, vajilla con detalles dorados, servilletas rojas y un centro de mesa con elementos vegetales y velas.
La clave de esta tendencia: combinar los colores clásicos de Navidad con distintas texturas y matices. No se trata de llenar la casa de rojo y dorado, sino de distribuirlos de manera equilibrada para conseguir un ambiente festivo, elegante y acogedor.
Frozen Christmas: una Navidad blanca, luminosa y llena de matices
La segunda propuesta se inspira en la estética Frozen Christmas, que evoca la delicadeza de los paisajes nevados, los reflejos del hielo y la luminosidad de los días de invierno.
Pero hay algo importante: una Navidad blanca no tiene por qué resultar fría.
En esta interpretación, el protagonismo recae en un árbol decorado con grandes flores blancas, pequeños elementos florales de acabado nacarado, bolas transparentes y detalles plateados.
La combinación de tamaños y acabados permite crear una decoración con volumen, sin necesidad de recurrir a demasiados colores.
«Cuando trabajamos una decoración prácticamente monocromática, las texturas cobran mucha más importancia. Si todos los adornos fueran blancos y del mismo material, el árbol podría resultar plano. Por eso hemos combinado flores de gran formato con otras piezas más pequeñas, transparencias y acabados que reflejan la luz».
La iluminación también tiene un papel fundamental. Las pequeñas luces cálidas suavizan el efecto de los blancos y plateados y hacen que el conjunto resulte mucho más acogedor.
El árbol se integra en un rincón de lectura con una butaca tapizada, cojines y una manta, demostrando que la inspiración invernal puede convivir perfectamente con los materiales cálidos y los textiles confortables.
La clave de esta tendencia: trabajar diferentes blancos, transparencias y reflejos, incorporando siempre iluminación cálida y textiles que equilibren la composición.
Botanical Christmas: la naturaleza entra en casa y se llena de color
La tercera tendencia propone una Navidad mucho más conectada con la naturaleza.
La estética Botanical Christmas recupera las ramas, los frutos, las piñas, las flores y los elementos vegetales como protagonistas de la decoración. Una corriente que también encontramos en propuestas internacionales donde los cítricos y los motivos inspirados en el jardín adquieren especial importancia.
Sin embargo, apostar por una decoración natural no significa limitarse al verde, el beige y la madera.
En la propuesta del estudio, el árbol combina motivos botánicos con flores en tonos burdeos, bayas amarillas y rojizas y pequeños detalles que aportan contraste. La variedad de colores y formas crea una composición rica, pero con una inspiración claramente orgánica.
«Creo que a veces asociamos la Navidad natural con una decoración demasiado neutra. A mí me apetecía demostrar que podemos utilizar muchísimos colores que encontramos en la propia naturaleza y conseguir un árbol alegre, elegante y con mucha personalidad».
La base del árbol, vestida con una cesta de fibra natural, refuerza esa estética orgánica.
Pero la decoración no termina en el árbol. Los tonos y motivos vegetales también aparecen en los cojines del sofá, mientras que la mesa de centro incorpora velas, pequeños arreglos y detalles decorativos que ayudan a conectar visualmente todo el salón.
«Para mí, lo más importante es que la decoración navideña no parezca algo que hemos colocado en casa sin pensar en el resto. Me gusta que el árbol tenga relación con los textiles, con los colores del salón y con los pequeños detalles que lo acompañan».
La clave de esta tendencia: inspirarse en la naturaleza sin miedo al color y extender algunos de sus elementos al resto de la estancia para conseguir una decoración coherente.
Estilos diferentes, una misma idea: decorar la Navidad pensando en el hogar
Aunque estas tres tendencias tienen personalidades muy distintas, comparten algo esencial: la decoración navideña debe ayudarnos a crear ambientes en los que apetezca estar.
No todas las viviendas necesitan un árbol lleno de adornos ni todas las personas se sienten identificadas con una Navidad blanca o una decoración natural. Lo importante es encontrar un estilo que encaje con nuestros gustos y con la casa que habitamos.
«Siempre digo que una casa tiene que hablar de las personas que viven en ella, y en Navidad pasa exactamente lo mismo. Podemos inspirarnos en las tendencias, pero no hace falta seguirlas al pie de la letra. Lo bonito es adaptarlas a nuestro estilo y conseguir que, cuando lleguemos a casa, sintamos que estamos en nuestro hogar, también en Navidad».



