Por qué empeora la rosácea en otoño: tratamientos en cabina y cosméticos para prevenirla

Por qué empeora la rosácea en otoño: tratamientos en cabina y cosméticos para prevenirla

La rosácea es una alteración cutánea bastante común que se manifiesta en forma de eritema persistente, telangiectasias visibles y episodios de hipersensibilidad cutánea, especialmente en mejillas, nariz, frente y mentón. En ocasiones puede provocar granitos que pueden confundirse fácilmente con el acné, aunque su origen es completamente distinto. En los meses de otoño e invierno suele empeorar por el frío, la calefacción, la sequedad o los cambios bruscos de temperatura. Afortunadamente, tanto la cosmética natural como el mundo de la estética tienen soluciones para tratarla y prevenirla.

La rosácea suele producir cierta sensación de calor, tirantez o escozor ante estímulos mínimos, afectando con mayor frecuencia a pieles finas, claras y reactivas. Suele presentarse en brotes cíclicos: aparece durante un tiempo y después mejora, lo que hace que en ocasiones se confunda con otras alteraciones cutáneas o una piel muy reactiva. También, deriva en una disminución de la barrera cutánea y una inflamación mantenida en el tiempo. Como nos cuenta la facialista Pilar Gaudí: “Su abordaje estético requiere de una estrategia integral para restaurar la función barrera, reducir la inflamación, modular la microbiota y reforzar la tolerancia cutánea”-

Directora a su vez de los centros Nina Merli en la capital granadina, Gaudí aconseja la luz pulsada de precisión para tratar la rosácea: “Es una herramienta que trata la rosácea y la cuperosis de manera eficaz y segura. A diferencia de los láseres tradicionales, esta tecnología emite pulsos selectivos que actúan sobre los capilares dilatados que son los responsables de la rojez, ayudando a reducirlos progresivamente, mejorando la textura, la uniformidad del tono y el confort de la piel sin agredirla”.

Además de atenúar rojeces difusas y la cuperosis, la IPL cuenta con otros beneficios como una menor visibilidad de los capilares y pequeños vasos sanguíneos, una mejora en la luminosidad y textura cutánea y también, un mayor reforzamiento de la barrera de piel, que se vuelve mucho más resistente a futuros brotes.

Protocolo en cabina para tratar la rosácea (por Pilar Gaudí)

Diagnóstico: Se analiza la piel y el historial de la paciente para descartar contraindicaciones (embarazo, exposición solar reciente, medicación fotosensible o patologías cutáneas activas). También se evalúa fototipo, tipo de rosácea y estado general del tejido. Después, se prepara la cabina, desmaquillamos y limpiamos con emulsión dermocalmante enriquecida con betaína, fermento postbiótico, alfa-bisabolol y complejo minero-termal. Aplicamos gel conductor criogénico y protegemos la zona ocular con gafas filtrantes.

Aplicación IPL: Comenzamos con la luz pulsada de precisión, ajustando energía, tiempo de pulso y número de disparos en función del fototipo y tolerancia de la piel. Nos encargamos de que todos los disparos cubran la zona afectada de manera homogénea. Por supuesto, no hay dolor, solamente una sensación de calor moderada.

Recuperación: se retira el gel conductor, se aplica la mascarilla dermocalmante para pieles sensibles durante 15 minutos y terminamos con una crema reparadora prebiótica que sea rica en oligosacáridos y dermosacáridos, además de un fotoprotector SPF50+. Como cuidados posteriores, debe evitarse la exposición solar directa, fuentes de calor y realizar actividad física durante 10-15 días. También, suspender el uso de exfoliantes, retinoides o cosméticos irritantes durante 1 semana y mantener una rutina de hidratación diaria con productos calmantes y fotoprotección constante.
   
Desde Nina Merli, recomiendan de 3-5 sesiones espaciadas cada 3-4 semanas, con una o dos sesiones anuales de mantenimiento según la evolución clínica. Desde la primera sesión, la piel recupera su serenidad, el tono se unifica, las rojeces se atenúan y el confort cutáneo mejora visiblemente. Como en la mayoría de casos, el éxito a largo plazo de este tratamiento depende tanto de la tecnología aplicada en cabina como del compromiso diario con el cuidado en casa: “Lo mejor es seguir una rutina cosmética suave y rica en activos prebióticos y calmantes, junto a una fotoprotección rigurosa y evitar la reaparición de brotes. La piel sensible no necesita agresión, sino equilibrio. La luz aplicada con precisión es una gran aliada”.

Cosmética natural para calmar la rosácea

La firma gaditana de cosmética natural Di Oleo cuenta entre sus productos con varias cremas, jabones y sérums faciales con propiedades calmantes y antiinflamatorias para la piel. Destaca de su línea CBD la crema hidratante con AOVE y aceite de rosa mosqueta, cuyo uso diario ayuda a reducir el enrojecimiento, unificando el tono y mejorando la textura. También su sérum facial con cannabidiol es sumamente calmante, al igual que su jabón natural para todo tipo de pieles. Fuera de sus productos con CBD, las cremas de día y de noche son muy recomendables para la rosácea, ricas en aloe vera y aceites ecológicos y veganos de semillas de granada, geranio y litsea cubeba.

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