
Stop Radón: ¿Lámina o Membrana continua? ¿Cuál es más eficiente?
El sector de la construcción residencial abre un debate necesario entre ambos sistemas
El gas radón, un elemento radioactivo que se encuentra en el suelo y las rocas, supone un riesgo para la salud al filtrarse a través del terreno y acumularse en viviendas, edificios y espacios cerrados. Una buena solución constructiva y ventilación son clave para evitar enfermedades como el cáncer de pulmón.
La Unión Europea detectó este problema hace años y diseñó una estrategia para hacerle frente. España acaba de promulgar el Plan Nacional contra el Radón con las actuaciones a realizar en los próximos cinco años. A día de hoy, son más de 3.000 municipios los que se enfrentan a la obligación de protegerse contra el gas radón. Y son ya las dos terceras partes de España las que obligatoriamente deben instalar una solución anti radón.
El sector de la construcción ha reaccionado desde hace tiempo como actor clave con soluciones más tradicionales como las láminas, posicionadas en el mercado desde hace años por su seguridad, pero más recientemente también con nuevas soluciones innovadoras como las membranas líquidas cementosas. Ambos sistemas apuestan por la mitigación del gas radón, pero ¿cuál es más eficiente?
Propamsa, analiza las diferencias entre ambas soluciones a partir de su experiencia con PROPAM® STOP RADON CONCRETE, un sistema completo de impermeabilización y aislamiento basado en una membrana continua flexible.
- Fácil aplicación. La membrana líquida es muy fácil y sencilla de aplicar, lo que reduce significativamente la complejidad y el esfuerzo necesario en comparación con una lámina.
- Sin especialistas, Mientras que la membrana líquida se puede aplicar sin necesidad de especialistas, las láminas a menudo requieren la intervención de profesionales especializados, lo que puede aumentar los costes y la complejidad del proyecto.
- Adaptabilidad. A diferencia de las láminas, la membrana líquida se adapta fácilmente a geometrías complejas, permitiendo una aplicación más sencilla y eficiente en diversas estructuras. Asimismo, la membrana líquida tiene gran capacidad para adaptarse a formas específicas, mientras que las láminas pueden resultar más desafiantes en este aspecto al requerir piezas adicionales para puntos críticos, añadiendo complejidad y costos al proyecto.
- Adherencia instantánea. La alta y sencilla adherencia de la membrana líquida es otra característica distintiva, garantizando una conexión sólida que asegura una protección duradera contra el gas radón. En contraste, las láminas pueden presentar problemas de adherencia, al soporte o en el solapado, comprometiendo su durabilidad y eficacia.
- En soporte húmedo y a contrapresión. La membrana líquida, además, se adapta a diferentes condiciones al permitir su aplicación en soportes húmedos y trabaja incluso a contrapresión, proporcionando versatilidad en diversas situaciones. Por el contrario, muchas láminas no son capaces de trabajar eficientemente a contrapresión, limitando su aplicabilidad en ciertas condiciones constructivas.
- Durabilidad y compatibilidad. La durabilidad y compatibilidad con morteros y hormigón son propiedades destacadas en la membrana líquida, proporcionando una integración robusta y duradera en construcciones.
- Ausencia de juntas frías. Otro aspecto a destacar es la ausencia de juntas frías en la membrana líquida, lo que garantiza una barrera continua contra el gas radón. Esta característica evita problemas de solapado que a menudo afectan a las láminas, asegurando una protección integral.
- Acorde a los estándares del CTE. Además, la membrana líquida cumple con los estándares del Código Técnico de la Edificación (CTE) desde un espesor mínimo de 2 mm, mientras que las láminas a veces no alcanzan este espesor mínimo especificado.
- Baja toxicidad. La fiabilidad respaldada por un informe de ensayo acreditado y la certificación de baja toxicidad son elementos que refuerzan la idoneidad de la membrana líquida, y proporcionan una construcción segura y saludable.
