
En los días largos y cálidos del verano, pocas cosas apetecen más que una comida ligera, fresca y llena de sabor. Esta propuesta de menú árabe está pensada para transportarte al corazón del emirato desde tu propia cocina. Inspirado en la tradición culinaria de Dubái y sus alrededores, incluye tres recetas sencillas, pero cargadas de historia y simbolismo: un hummus cremoso para abrir boca, una ensalada fattoush rebosante de frescor vegetal como plato principal, y el inconfundible y delicioso postre luqaimat. Cocinar estos platos, además de ser una experiencia deliciosa, es también una forma de conectar con una cultura rica en aromas, hospitalidad y placer por la mesa compartida.
Receta estrella: hummus cremoso con pan khubz
La salsa para untar que le gusta a todo el mundo es quizás también la más fácil de preparar. Es una mezcla de garbanzos, tahini de sésamo, aceite de oliva, ajo y zumo de limón. El hummus es uno de los platos esenciales en cualquier menú de Oriente Medio, y a menudo, se sirve como entrante. Disfrútelo en su máximo esplendor con un khubz (pan plano árabe) recién horneado, pruebe a untarlo o utilícelo como condimento para acompañar la carne a la parrilla. Esta deliciosa pasta puede utilizarse de tantas formas como uno desee, incluso puede ser de remolacha, aguacate y otros ingredientes, aunque nosotros nos quedamos con su versión original. En el restaurante Arz Lebanon podrá deleitarse con la versión original, emulsionada con aceite de oliva y amor.
Ingredientes (para 4 personas):
400 g de garbanzos cocidos
2 cucharadas de tahini (pasta de sésamo)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo
Zumo de 1 limón
Sal al gusto
1 pizca de comino (opcional)
Pan khubz o pan de pita para acompañar
Preparación:
- Tritura los garbanzos junto al tahini, el ajo, el zumo de limón, sal, comino (si usas) y la mitad del aceite hasta obtener una crema suave.
- Añade un poco de agua o líquido de cocción si queda muy espeso.
- Sirve con un chorrito de aceite de oliva por encima y acompaña con pan khubz tibio o recién horneado.
Receta principal: fattoush, una ensalada fresca y colorida
Otra opción apta para vegetarianos es la ensalada fattoush, que suele elaborarse con trozos de pan frito o tostado. Se acompaña de hortalizas frescas, como tomate, pepino y rábano, y también con granos de granada para darle un toque de sabor y color. Esta contundente ensalada a menudo se sirve como entrante, pero también puede ser el plato principal si lo que busca es una comida ligera y saludable.
Ingredientes (para 2 personas):
2 tomates medianos
1 pepino
1 manojo de perejil
1 cebolla pequeña
1 puñado de rábanos
½ granada (opcional)
1 pan de pita o khubz tostado o frito en trozos
Zumo de 1 limón
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de zumaque (sumac)
Sal al gusto
Preparación:
- Corta todas las verduras en trozos pequeños.
- Mezcla con el pan crujiente y las semillas de granada.
- Aliña con limón, aceite, zumaque y sal justo antes de servir, para que el pan no se reblandezca.
Postre: Luqaimat, el clásico postre dulce árabe
Los luqaimat son bolas de masa frita crujientes por fuera y blanditas y esponjosas por dentro. Luqaimat significa literalmente «del tamaño de un bocado» en árabe y se suelen servir antes de postres más contundentes. Elaboradas con harina y levadura, se aromatizan con cardamomo y azafrán, lo que les da un sabor inconfundible. Una vez fritas, estas bolas de masa se rocían abundantemente con una melaza de dátiles (conocida como dibs) y se espolvorean con semillas de sésamo antes de servir.
Ingredientes (para 4 personas):
1 taza de harina de trigo (aprox. 125g)
½ cucharadita de levadura seca de panadería
½ cucharadita de cardamomo molido
Unas hebras de azafrán
1 cucharadita de azúcar
1 pizca de sal
¾ de taza de agua templada (aprox. 180 ml)
Aceite vegetal para freír
Melaza de dátiles (o miel) para servir
Semillas de sésamo tostado para decorar
Preparación:
- Disuelve la levadura, el azúcar y el azafrán en el agua templada y deja reposar 5 minutos.
- En un bol, mezcla la harina con el cardamomo y la sal. Añade poco a poco la mezcla líquida y remueve hasta obtener una masa espesa pero suave.
- Cubre el bol con un paño y deja fermentar durante 1 hora, hasta que doble su tamaño.
- Calienta abundante aceite en una sartén profunda.
- Con la ayuda de dos cucharas o con una manga pastelera, ve formando pequeñas bolas de masa y fríelas por tandas hasta que estén doradas y crujientes.
- Escurre sobre papel absorbente.
- Sirve calientes, rociadas con melaza de dátiles y espolvoreadas con sésamo.
Con estas tres recetas fáciles, accesibles y llenas de tradición, podrás dar un toque especial a tus comidas de verano y compartir un momento diferente con quienes más quieres.
