¿Tienes alergia al polen? Tratamientos de medicina estética que debes evitar

¿Tienes alergia al polen? Tratamientos de medicina estética que debes evitar

Tener alergia al polen no solo afecta a tu día a día en primavera: también condiciona qué tratamientos de medicina estética son seguros para ti. Cuando tu sistema inmunitario está “hiperalerta”, ciertos procedimientos pueden aumentar la inflamación, empeorar los síntomas o incluso desencadenar reacciones inesperadas en la piel y las mucosas. Cuando eres alérgico, no solo al polen, tu sistema inmunitario está más sensible y puede reaccionar también frente a las sustancias inyectables utilizadas en medicina estética. Por eso, desde Clínica Estética Moma y la Dra. Rocío Mourelle insistimos en que los tratamientos inyectables deben evitarse mientras la alergia no esté controlada y siempre valorarse de forma individual.

Rellenos dérmicos con ácido hialurónico: en plena crisis alérgica, durante los picos de alergia al polen, la piel y los tejidos están más reactivos, con tendencia a inflamarse y retener líquidos, lo que puede aumentar el riesgo de hinchazón, enrojecimiento y resultados menos predecibles con los rellenos. Además, distinguir entre una reacción normal al tratamiento y una reacción exacerbada por la alergia resulta más difícil, complicando el seguimiento y la tranquilidad del paciente.

Toxina botulínica cuando hay inflamación ocular intensa. Si el paciente presenta lagrimeo constante, párpados hinchados y rinitis intensa, la zona del tercio superior facial está ya sometida a una gran irritación y frotamiento continuo, lo que puede interferir con la correcta distribución de la toxina botulínica. La toxina en zonas como las patas de gallo puede afectar al drenaje linfático de los ojos por lo que en estas circunstancias es preferible posponer el tratamiento hasta que el cuadro alérgico este controlado para evitar asimetrías, resultados irregulares o un mayor malestar en el postratamiento.

Peelings químicos medios o profundos en épocas de máxima polinización
La barrera cutánea de los pacientes alérgicos suele estar más sensible y comprometida, especialmente en primavera, por lo que un peeling medio o profundo puede aumentar la irritación, el escozor y el riesgo de dermatitis o hiperpigmentaciones. Además, la exposición accidental a alérgenos ambientales sobre una piel recién tratada con ácidos incrementa la probabilidad de reacciones exageradas y de una recuperación más lenta e incómoda.

Tratamientos láser intensos en rostro si hay piel muy reactiva
Procedimientos como láseres fraccionados o de alta energía sobre una piel ya enrojecida, con picor o descamación por la alergia, pueden potenciar la inflamación y prolongar el tiempo de recuperación. Cuando el sistema inmunitario está activado, la respuesta inflamatoria al láser puede ser más intensa, con mayor riesgo de edema, molestias y alteraciones temporales de la textura cutánea o hiperpigmentación.

Mesoterapia facial con múltiples microinyecciones
La mesoterapia implica muchas punciones superficiales en una piel que, en el alérgico al polen, suele estar más frágil y sensible, lo que incrementa la probabilidad de enrojecimiento, pequeños hematomas y sensación de quemazón. Además, el rascado y el frotamiento frecuente por el picor pueden interferir con la correcta cicatrización y favorecer una irritación mantenida.

Inductores de colágeno. El uso de este tipo de productos debe realizarse con extremo cuidado en pacientes con un sistema inmunitario hiperreactivo por la alergia al polen ya que aumenta la posibilidad de hipersensibilidad a alguno de los componentes que no tienen antídoto y además existe más riesgo de aparición de granulomas.

Por eso, sin que la alergia estacional esté estabilizada, es más seguro aplazar estas técnicas u optar por formulas más seguras y controladas.

Tratamientos cerca de la zona ocular
cuando hay conjuntivitis, cualquier técnica que implique manipulación, punción o aplicación de productos cerca del contorno de ojos sobre un paciente con conjuntivitis alérgica activa puede agravar el lagrimeo, el edema palpebral y la sensación de molestia. En estos casos, es recomendable esperar a que la inflamación ocular disminuya para poder trabajar la zona con mayor precisión y comodidad, evitando un exceso de irritación.

    La Dra. Rocío Mourelle aclara que, en pacientes con alergias, lo que más nos preocupa son los tratamientos de relleno y los cócteles inyectables complejos, porque suponen una mayor carga de producto frente a un sistema inmune que ya está hiperreactivo. Por eso, durante los picos de alergia desaconsejamos este tipo de inyectables y priorizamos opciones más seguras como la aparatología facial y, en casos seleccionados y bien controlados, neuromoduladores o skin boosters, siempre tras una valoración médica individual.

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