«Un render sin alma es un relato sin final: no llega al corazón de tu cliente»

«Un render sin alma es un relato sin final: no llega al corazón de tu cliente»

La vieja fórmula perdió crédito. En la marea de renders que inundan el mercado, solo sobreviven los despachos que dirigen el cambio, no los que lo persiguen.

En esta entrevista, Lorenzo Mauro y Gerard Solsona Gayo, fundadores de Real Rendering una agencia internacional de visualización 3D, nos explican cuál será el futuro de la renderización y cómo la inteligencia artificial está a punto de revolucionar por completo el sector.

La escena es sencilla: pantalla compartida en videollamada. Lorenzo y Gerard abren el proyecto y, en tiempo real, cambian materiales, ajustan la luz y mueven la cámara donde hay dudas. El cliente ve cómo cada decisión transforma el espacio. Y el proyecto, literalmente, cobra sentido.

En una industria saturada de imágenes impecables y discursos calcados, Real Rendering ha convertido la visualización 3D en estrategia. Aquí nada se hace por inercia: se construye un relato sólido a partir de la luz, con la dosis justa de imperfección que vuelve cada escena creíble. «Un render sin alma es un relato sin final: no llega al corazón de tu cliente», dice Gerard.

P. ¿Cómo cambia una reunión cuando el proyecto se presenta en tiempo real y no con un PDF de 20 páginas?

Lorenzo. «La reunión deja de ser un pase de diapositivas y se convierte en escena viva. Si el promotor o el despacho duda, en vez de “verlo luego” cambiamos materiales, luces y acabados allí mismo. Desde entonces, las rondas de cambios han caído cerca de un 35% y las propuestas toman forma y sentido.»

P. ¿Cómo evitáis que las sesiones en tiempo real deriven en “diseño en comité” y se pierda el control del proyecto?

Gerard. «El tiempo real es método. Antes de abrir la escena, fijamos qué se decide, qué se prueba y qué no se toca; así evitamos el diseño en comité y mantenemos el foco.»

La conversación gira hacia la herramienta más en auge en este momento histórico: la IA como engranaje, no como atajo.

P. Hablemos de IA. Más allá del hype, ¿qué hace realmente más rápido o mejor hoy?

Gerard. «No es una respuesta simple. La IA puede entrar en cada fase del proceso, modelado, texturas y posproducción, y hay que usarla con astucia. Hoy existen miles de herramientas; nosotros hemos encontrado la fórmula que mejor encaja en el despacho y, por ahora, la mantendremos, incorporando sólo aquello que demuestre aportar claridad y valor al proceso.»

P. ¿Algún límite que hayáis decidido no cruzar?

Lorenzo. «Varios, y por principio. Primero: la IA no garantiza un modelado alineado con planos. Segundo: trazabilidad; si no podemos explicar el origen de una textura, un patrón o un modelo, no pasa a posproducción. Tercero: control de estilo; trabajamos con material licenciado y una librería amplia para personalizar cada proyecto. Nuestro método es claro: probamos, medimos y, si aporta, lo incorporamos con criterio. Cada minuto ahorrado en correcciones vuelve a la dirección de arte y a una estrategia visual sólida. La IA se usa, sí, pero con sentido común y ética.»

P. ¿Qué le diríais a un estudio que aún no ha dado el salto a la IA?

Gerard. «Que está desaprovechando una gran oportunidad para acortar tiempos de entrega y generar más beneficios.»

Pasamos de la forma al sentido: para vosotros, la sostenibilidad no es un capítulo aparte, es el punto de partida.

P. Afirmáis que la sostenibilidad es el foco principal en casi todos vuestros proyectos. ¿Por qué situarla en el centro y no al margen?

Gerard. «Proyectar un espacio que aún no existe es una responsabilidad. La ética se decide en los materiales y en el estudio lumínico, no en una planta trepando por la fachada. Por eso abrimos una conversación franca con nuestros clientes: qué huella dejamos, qué durabilidad buscamos, qué confort prometemos. En cada promoción proponemos medidas visibles y sensatas: placas solares cuando de verdad aportan; mobiliario pensado para durar; y un plan de iluminación que evita consumos innecesarios.»

Volvemos a la estética con bisturí:

P. ¿Hasta dónde estirar el hiperrealismo sin que la historia se venga abajo?

Lorenzo. «Realismo y dirección de arte van de la mano. Si falla cualquiera de los dos, la escena pierde sentido. El conocimiento técnico para conseguir imágenes de alto realismo es imprescindible, pero solo funciona si respeta el brief inicial y si hay un storytelling marcado que dé alma al proyecto. Nuestro método es claro: estudiamos las tendencias que marcan el mercado y construimos cada imagen en línea con el encargo original. El objetivo no es forzar un hiperrealismo que roza lo inverosímil, sino contar el proyecto con autenticidad. Incluso una imperfección bien colocada dentro del relato hace que todo cobre sentido.»

P. ¿Queda alguna barrera que todavía no queráis traspasar?

Gerard. «No creemos en límites autoimpuestos en visualización. Vamos a seguir apostando por la interactividad y por nuevos formatos, integrando IA en las fases de inspiración, calibración del realismo y generación de texturas, siempre con control de estilo. Aprovecharemos cada ventaja que acelere la producción sin sacrificar nuestro propio lenguaje. Por ejemplo, hemos incorporado un vídeo animado más competitivo que combina cortes estratégicos y ritmo para dar impulso a las escenas, con un coste más accesible que una animación completa en 3Ds Max. Queremos profundizar en esta línea y escalarla.»

El futuro no espera, ya está en pantalla. Y un render sin alma es un relato sin final. Real Rendering escribe este último capítulo con criterio, sostenibilidad y tecnología de última generación.

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