Vitamina F: cómo los ácidos grasos nutren y restauran la piel.

Vitamina F: cómo los ácidos grasos nutren y restauran la piel.


Compuesta principalmente por ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6), la vitamina F es perfecta para pieles que necesitan ser reparadas e hidratadas de manera intensa y profunda, ya que la mantiene más suave, elástica y resistente a los factores ambientales. La encontramos en cremas sobre todo nutritivas, aceites y sérums faciales.

Los beneficios de la llamada vitamina F van desde reforzar la barrera protectora de la piel hasta combatir la sequedad y descamación o mejorar su textura y tono: “Es un ingrediente esencial para el cuidado de la piel, ya que asegura una hidratación permanente y por tanto, mejor aspecto y más saludable. Su aplicación tópica por medio de cremas nutritivas es básica en nuestra rutina tanto de día como de noche, con el fin de mejorar la firmeza y elasticidad, aconsejada para pieles más bien secas y/0 envejecidas, maduras. Si combina con retinol o ceramidas, más puntos a su favor ya que potencia su acción. Por ejemplo, nuestra crema nutritiva antiedad (Soothing Cream) incluye retinol natural (bioretinol) proveniente del aceite de cacay extraído en frío de su fruto, muy rico en vitamina F, un gran regenerador e hidratante ideal para tratar esas pequeñas arrugas y líneas de expresión” – nos explica Julia Smith, directora de producto de Ki Care, firma de cosmética y nutricosmética española.

Hay que apuntar además que el cuerpo no la produce, de ahí que la cosmética sea tan importante si queremos contar con sus beneficios. También es destacable su acción antiinflamatoria que la hace imprescindible en casos de rosácea, acné o dermatitis atópica. En la alimentación, se halla por ejemplo en aguacates, huevos, semillas de lino o chía, verduras de hoja verde, aceite de oliva virgen extra, pescado azul y frutos secos como nueces, avellanas o almendras.

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