Mitos y verdades sobre el certificado energético: lo que ocurrirá en 2030.

Mitos y verdades sobre el certificado energético: lo que ocurrirá en 2030.

En torno al certificado energético circulan últimamente muchos titulares que han generado alarma entre propietarios e inquilinos. Se habla de prohibiciones en 2030, de letras mínimas obligatorias y de un mercado inmobiliario bloqueado para quienes tengan viviendas poco eficientes. La realidad hay que matizarla. El marco europeo establece una hoja de ruta clara hacia 2050 y exige mejoras progresivas, pero no vetos inmediatos. Freehand Arquitectura, nos lo explica y cómo la arquitectura pasiva se perfila como la respuesta más sólida, porque ya cumple hoy con los objetivos que se plantean para mañana.

Mito: En 2030 no se podrán vender ni alquilar viviendas con baja eficiencia.

Verdad: No habrá veto automático. España no prohibirá la compraventa ni el alquiler de viviendas con calificación inferior a la E. La normativa europea fija objetivos, pero cada país decide cómo aplicarlos.

Mito: La UE exige letras mínimas obligatorias.

Verdad: Bruselas marca 2050 como fecha límite para que todos los edificios sean de emisiones cero, pero no establece una calificación mínima para permitir operaciones inmobiliarias.

Mito: El certificado solo sirve para vender o alquilar.

Verdad: Desde agosto de 2025 es imprescindible en cualquier tasación hipotecaria, con un máximo de tres meses de vigencia. Bancos y tasadores ya lo incluyen en la valoración de inmuebles.

Mito: Todos los certificados son iguales.

Verdad: Diferencian entre edificios terminados (deben tener el certificado registrado) y edificios en construcción o proyecto (deben aportar tanto la solicitud como el documento provisional).

Mito: El certificado es un mero trámite.

Verdad: Informa sobre consumo, emisiones y posibles mejoras. Afecta al valor de mercado, a la rapidez de la operación y a la percepción de compradores e inquilinos.

Mito: Solo arquitectos pueden emitir certificados.

Verdad: Arquitectos e ingenieros han sido los principales emisores, pero la nueva normativa amplía el acceso a otros técnicos con formación acreditada.

Mito: Rehabilitar es una obligación inmediata.

Verdad: No hay sanciones generalizadas, pero sí ayudas y subvenciones crecientes para mejorar la eficiencia, reducir costes y revalorizar el inmueble.

Mito: No merece la pena invertir en eficiencia.

Verdad: Una vivienda con calificación alta se vende y alquila más rápido, mejora su tasación y reduce drásticamente la factura energética.

Mito: Es imposible alcanzar los objetivos de 2050.

Verdad: Las casas pasivas y las rehabilitaciones EnerPHit ya cumplen hoy con los estándares de emisiones cero. Ofrecen calificaciones A y A +, reducen hasta un 90% el consumo y son la apuesta más segura de cara al futuro.

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