Cáscara de huevo, nueva materia prima para los azulejos cerámicos.
Un proceso simple y de bajo coste, que parte del Instituto de Tecnología Cerámica y está subvencionado por Bruselas, que permitirá reciclar las más de 17.000 toneladas de cáscara de huevo que se desechan al año en España y convertirlas en materia prima secundaria para la producción de cerámica para construcción.
El carbonato cálcico es un ingrediente presente en la cáscara de huevo y esencial en la elaboración de cerámica para pavimentos y revestimientos. Así, lo que es un residuo para la industria alimentaria, concretamente un biorresiduo de complicada gestión, sería de gran ayuda para disminuir la extracción de carbonato mineral tan necesario en la fabricación de baldosa cerámica, lo cual supondría un importante ahorro medioambiental.
El Instituto de la Cerámica, consciente de que ambos sectores compartían componente, y atraída por la posibilidad de conseguir un azulejo cien por cien eco, y sin un aumento en su precio, comenzó a gestar un proyecto (hace más de cuatro años) encaminado a utilizar el carbonato cálcico que contiene la cáscara de huevo como materia prima secundaria para la fabricación de azulejo cerámico.
Un proyecto que, bajo el nombre de Life Eggshellence, se presentó en Madrid en el año 2020 y para el que se cuenta con financiación europea dado el alto coste del mismo. Era necesario construir la maquinaria necesaria para separar la membrana de la cáscara del huevo que es donde se encuentra el carbonato cálcico.
Por otra parte, y de forma posterior había que realizar una serie de pruebas industriales. Ambos procesos hubieran sido inviables sin ese 50% subvencionado por la Unión Europea a través del programa Life.
La primera etapa del proceso, la de la separación de la membrana de la cáscara, es crucial. Una etapa muy delicada y que para ser considerada exitosa debe proveernos de un producto con un bajo o nulo contenido de materia orgánica una vez finalizado este proceso de separación.
El producto obtenido en esa primera fase pasa por un posterior proceso de molturado a partir del cual una parte se microniza, hasta obtener pequeñas partículas de carbonato por un lado, y un bicarbonato por otro.
Las partículas de carbonato se utilizarán en la fabricación de la cerámica, mientras que el bicarbonato será de excelente aplicación en el polvo atomizado con el que se prensa el soporte de azulejos cerámicos.
Proceso Fabricación Baldosas con Cascara de Huevo.
De esta manera las cáscaras de huevo se transformarán en azulejos ecológicos. Más ecológicos aún si cabe, ya que hemos de tener en cuenta que la cerámica de por sí ya es un material que no genera residuo, siendo obtenida a partir de componentes naturales como materia prima.
También con este proceso estaremos convirtiendo un residuo en un recurso para la fabricación, con los beneficios que eso acarrea para poder producir bajo un modelo de economía circular eficaz y más sostenible.
Si se acaba consiguiendo demostrar la viabilidad técnica del uso de la cáscara de huevo como materia prima secundaria para la fabricación de baldosas cerámicas las ventajas que esto supondría son varias.
Esta sinergia podría mejorar la economía en ambos sectores, al tiempo que permitiría consolidarse a las empresas ovoproductoras como proveedoras de la industria cerámica. Esto por no mencionar los beneficios ambientales, ya que con este proyecto se ha conseguido transformar un problema ecológico en una innovadora y competitiva solución.
Polvo Cascara de Huevo
De momento las máquinas necesarias para llevar a cabo la primera fase ya están fabricadas y funcionando, y ya se han fabricado algunas piezas cerámicas con excelentes resultados, por lo que la fase experimental continúa adelante esperando avanzar un paso más hasta su consolidación.