El certificado energético puede ser decisivo para acceder a deducciones tras una reforma

El certificado energético puede ser decisivo para acceder a deducciones tras una reforma

Cambiar las ventanas, instalar aerotermia, incorporar placas solares o mejorar el aislamiento de una vivienda puede reducir su consumo energético, pero realizar una de estas actuaciones no significa automáticamente que vaya a generar el ahorro necesario para acceder a una determinada deducción. Cuando el incentivo exige acreditar una mejora mediante certificación energética, el orden en el que se realizan los trámites y las obras resulta tan importante como la propia intervención.

Por ello, encargar un certificado simplemente para disponer de él ante una posible ayuda futura puede resultar contraproducente. Si existe intención de solicitar una deducción vinculada a una mejora energética, conviene plantear el proceso desde el principio con ese objetivo

¿Por qué el certificado energético debe realizarse antes de comenzar las obras?

Para optar a estas deducciones es necesario disponer de un certificado energetico vivienda previo que refleje la situación inicial del inmueble. Este documento debe existir antes del comienzo de las actuaciones y de la emisión de la primera factura que se pretenda incluir en la deducción, ya que las facturas anteriores a su fecha no pueden incorporarse posteriormente.

Además, entre el certificado inicial y el posterior no pueden transcurrir más de dos años. El segundo certificado eficiencia energética será el que permita comparar ambos escenarios y comprobar si la intervención ha conseguido realmente la mejora necesaria.

¿Cualquier reforma energética permite acceder a una deducción?

No basta con realizar una actuación relacionada con la eficiencia energética: debe poder acreditarse una mejora real y suficiente entre ambos certificados. Precisamente aquí aparece uno de los errores más habituales.

Cambiar dos ventanas, por ejemplo, puede mejorar el confort de una vivienda, pero no necesariamente producirá una variación suficiente en la certificación. Incluso sustituir todas las ventanas podría no alcanzar el resultado exigido dependiendo de las características del inmueble. Lo mismo sucede con una puerta o con intervenciones de mayor alcance, como un sistema SATE, una cubierta nueva o determinadas actuaciones de impermeabilización.

Por tanto, antes de decidir una obra pensando en una deducción, resulta aconsejable que un técnico estudie previamente si la intervención prevista puede producir sobre el papel la mejora energética que posteriormente tendrá que acreditarse.

¿Cuál debería ser el orden correcto antes de realizar la reforma?

La secuencia comienza definiendo la actuación que se quiere ejecutar —ventanas, aislamiento, aerotermia o placas solares, entre otras— y, antes de contratar los trabajos o recibir facturas, consultar con un técnico competente.

El profesional podrá estudiar la vivienda y valorar si la actuación prevista tiene capacidad suficiente para alcanzar la mejora requerida. Si es viable, se emite el certificado previo, se ejecuta la reforma y posteriormente se realiza el certificado final para acreditar el resultado.

En este punto, comparar el certificado energético precio o consultar el Precio Certificado Energetico puede ser útil para presupuestar el proceso, aunque el verdadero valor está en realizar correctamente el estudio previo y evitar una obra que después no permita justificar la deducción esperada.

Planificar desde el principio permite que certificado, actuación y documentación respondan al mismo objetivo, reduciendo así el riesgo de descubrir, una vez terminada y pagada la reforma, que la mejora obtenida no puede acreditarse en los términos necesarios.

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