Dormir de un tirón como hacíamos cuando éramos pequeños, una vez pasados los 40 e incluso antes, no es tan fácil, según envejecemos va disminuyendo tanto la calidad del sueño como su efecto reparador, lo que por supuesto afecta a nuestra salud, alterando el sistema inmune y los niveles de estrés, además de dañar el estado cerebral.
Muchas personas realizan ayuno intermitente en sus diferentes versiones bien por temporadas o diariamente como estilo de vida. Esta época del año es perfecta para iniciarse en este patrón de alimentación si uno de nuestros objetivos es la perdida de peso, ya que el frío acelera el metabolismo y el gasto calórico se ve potenciado por el ayuno.
Caminar con peso (conocido como rucking) tiene enormes beneficios a cualquier edad. Por un lado, nos supone un mayor esfuerzo y esto hace que quememos más grasa, pero también es una forma de mejorar nuestra tonificación muscular, que a partir de los 40 años, es sumamente importante.
No son lo mismo aunque comparten principios. Las mancuernas llevan un mango en el centro y peso a ambos lados, son fáciles de manejar y sostener con una mano. Las pesas hacen referencia a barras con peso más elevado en los laterales, gracias a las cuáles puede obtenerse más músculo, mientras que las kettlebells o pesas rusas concentran todo su poder en un único peso con un agarre en la parte superior, ideales para ejercicios que impliquen movimiento, por ejemplo de cardio. La pregunta es… para entrenar fuerza e incluso para la longevidad… ¿qué son más útiles?
Nuestra longevidad también depende de una mayor flexibilidad, fuerza y equilibrio, además de un menor nivel de estrés. Todo ello nos lo proporciona el yoga, también en la edad más madura, de hecho hay unas cuántas asanas más suaves y asonsejables para personas mayores, por ejemplo la postura de la montaña (tadasana), del niño (balasana), del gato (marjaryasana) o el árbol (vrikshasana).