Ventanas bien pensadas: principios arquitectónicos que cambian una casa.

Ventanas bien pensadas: principios arquitectónicos que cambian una casa.

En arquitectura, una ventana nunca es solo una ventana. Es un gesto de diseño que determina cómo se relaciona la casa con el exterior, cómo se perciben los espacios y cómo se vive cada estancia. Sin embargo, muchas viviendas siguen resolviendo este elemento esencial de forma estándar, repitiendo soluciones sin pensar demasiado en su proporción, posición o relación con la fachada. Desde DmasC Arquitectos, explican qué criterios marcan la diferencia entre una ventana colocada sin más y una verdaderamente diseñada como parte del proyecto.

La ventana forma parte de la composición de la fachada
No debe colocarse de manera arbitraria. Su posición, tamaño y ritmo determinan el equilibrio visual del edificio.

Proporción y escala
Una ventana debe guardar proporción con el espacio interior y con la fachada. Ventanas demasiado pequeñas o excesivamente grandes rompen la armonía del conjunto.

Altura del antepecho
La distancia entre el suelo y el inicio de la ventana cambia completamente la percepción del espacio: más baja para conectar con el exterior, más alta para ganar privacidad.

Profundidad del hueco
El espesor del muro y el retranqueo de la ventana aportan carácter arquitectónico y ayudan a controlar la entrada de sol y la privacidad.

Relación con las vistas
Una buena ventana no solo ilumina: enmarca el paisaje o dirige la mirada hacia un punto concreto.

Continuidad interior-exterior
En muchos proyectos contemporáneos las ventanas se diseñan como grandes paños de vidrio que diluyen el límite entre dentro y fuera.

El detalle constructivo importa
Perfilerías, carpinterías y sistemas de apertura influyen tanto en la estética como en el confort y la eficiencia energética.

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