Las claves para cuidar el geranio según la época del año.

Las claves para cuidar el geranio según la época del año.


Con la primavera a la vuelta de la esquina, los geranios vuelven a llenar de color balcones, patios y terrazas de Cataluña. Integrados desde hace décadas en el paisaje urbano mediterráneo, destacan por su resistencia al calor, su fácil cultivo y su abundante floración, y siguen siendo una de las flores más representativas cuando llega el buen tiempo.

En algunas zonas de Cataluña, especialmente en localidades costeras como Cadaqués, Roses, Palamós, Tossa de Mar, Sitges, Tarragona o Cambrils, los geranios son una opción muy habitual para decorar espacios exteriores, a lo que se suman citas florales reconocidas como Girona Temps de Flors, que refuerzan su presencia en el imaginario visual de la comunidad. Aunque para que se desarrollen bien y mantengan su mejor aspecto conviene adaptar sus cuidados a cada momento del año

Desde Pelargonium for Europe (PfE),la iniciativa que forma parte de la campaña «Stars Unite a Europe in Bloom» financiada por la Unión Europea, recuerdan que el geranio atraviesa distintas fases a lo largo del año. “Muchas veces pensamos en el geranio solo como una planta de verano, pero lo importante es acompañarlo bien en cada etapa”, han explicado sus expertos.

En marzo, cuando los días empiezan a alargarse, el geranio entra en fase de crecimiento. Es el momento de revisar la planta, renovar el sustrato si es necesario y hacer una poda ligera para que crezca más equilibrada y frondosa. “Marzo es clave para reactivar la planta y prepararla para la temporada de floración”, han señalado desde PfE. En espacios luminosos y con temperaturas entre 18 y 20 °C, pronto aparecen nuevos brotes.

En abril conviene no precipitarse. Aunque ya se ven geranios en los puntos de venta, todavía pueden producirse heladas tardías. “Recomendamos acostumbrarlos poco a poco al exterior, sacándolos unas horas en los días templados y protegiéndolos por la noche”, han explicado los expertos.

Final de primavera y verano: su mejor momento

A partir de mediados de mayo, cuando desaparece el riesgo de heladas, pueden situarse en el exterior. Aquí el espacio marca la diferencia. “Los geranios crecen rápido y necesitan sitio. Lo ideal son macetas de al menos 18 centímetros de profundidad y dejar unos 20 centímetros entre plantas”, han recordado los expertos.

El sustrato debe retener bien el agua pero drenar correctamente para evitar encharcamientos. El sustrato prefertilizado suele cubrir las primeras semanas, aunque más adelante será necesario añadir fertilizante.

Entre junio y mediados de septiembre es cuando más flores ofrecen. Gracias a sus hojas y tallos carnosos, toleran pequeños periodos de sequía, pero necesitan riegos regulares para mantener la floración, especialmente en los días más calurosos.

“Un truco muy sencillo es comprobar la tierra con el dedo. Si está seca a unos centímetros de profundidad, es momento de regar”, han apuntado desde PfE. Durante el verano también recomiendan aplicar fertilizante líquido para plantas con flor una vez por semana o cada quince días y retirar las flores marchitas para estimular nuevas.

Otoño: bajar el ritmo
Con la bajada de temperaturas, la floración disminuye de forma natural. También se reduce la necesidad de riego y, desde finales de septiembre, ya no es necesario abonar. “El crecimiento se ralentiza en esta época y los nutrientes que quedan en el sustrato son suficientes para esta fase”, han explicado desde Pelargonium for Europe.

Invierno: fase de descanso
Cuando las temperaturas nocturnas bajan de forma constante por debajo de los 5 °C, es momento de podarlos hasta unos 10-15 cm y retirar hojas y flores. Lo ideal es mantenerlos en un espacio luminoso y fresco, entre 5 y 10 °C. “Durante el invierno apenas requieren cuidados. Basta con mantener el sustrato ligeramente húmedo y evitar el exceso de agua”, han concluido los expertos.

En definitiva, más que una planta de temporada, el geranio es una planta con su propio ritmo. Entender qué necesita en cada estación es la mejor forma de disfrutar de su color cuando llega su momento. Pero, aun así, mantener la planta de un año a otro es todo un reto, por ello los expertos recomiendan cambiarla.

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