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Consejos para sobrevivir a las vacaciones escolares

Consejos para sobrevivir a las vacaciones escolares. Cómo conciliar y disfrutar durante el parón escolar

Cómo conciliar y disfrutar durante el parón escolar

En menos de un mes acaba el curso escolar y los niños tienen por delante tres meses de vacaciones. Muchos días en los que los padres viven con preocupación y esfuerzo de cómo van a compatibilizar estos meses con su horario laboral, cómo conciliar y disfrutar de los hijos sin preocupaciones.

Lo cierto es que la oferta de actividades de verano dirigidas a los niños cada vez es más variada: talleres, campamentos, estancias deportivas… Todas estas son un gran recurso para muchas familias durante las vacaciones escolares, a la vez que un obstáculo para aquellas que no lo pueden pagar.

Para Brains Nursery Schools, «los niños necesitan interactuar con sus semejantes, jugar, moverse al aire libre, poder expresar sus emociones para poder desarrollarse plenamente». Por eso, cualquier extraescolar durante el verano puede ser lo más favorable para satisfacer estas necesidades. «Además es esencial crear entornos seguros y accesibles para cualquier niño y por supuesto, que cumplan con las medidas sanitarias aplicadas por las instituciones y organismos oficiales», explica Susana Ortego, psicopedagoga y directora educativa en Brains Nursery Schools.

Cualquier actividad de verano dirigida a niños, es una gran oportunidad para que hagan nuevos amigos y tengan nuevas experiencias siempre que puedan hacer actividades que les gusten y no lo vivan como algo que les genere ansiedad ni tengan la sensación de que los padres les obligan porque ellos tienen que trabajar.

Por supuesto que la presencia de los padres y su responsabilidad en la crianza es la base de un desarrollo emocional adecuado, pero cuando nuestro tiempo se ve limitado, no es aconsejable vivirlo desde la frustración o incapacidad para ser padres plenos. Lo más importante es que la presencia de los padres sea sanadora, no tóxica y educar con armonía no desde la culpa, angustia o exceso de estrés.

Si la conciliación es difícil, debemos optar por compartir un tiempo de calidad, sin angustias y sentimientos de culpabilidad: «padres felices, hijos felices».

Decálogo para hacer de la conciliación un tiempo feliz y de calidad:

  • Los niños no quieren padres perfectos ni momentos perfectos, solo necesitan de una presencia feliz.
  • Estar en el momento presente, acompañando emocionalmente a nuestros pequeños.
  • Potenciar los momentos afectivos con los niños, momentos de entrega, liberaremos dopamina, oxitocina y nos sentiremos mucho mejor.
  • Aprender a desconectar: fuera móviles, teléfonos. En nuestro tiempo, aunque no sea suficiente nos tiene que acompañar mucho amor y nuestros cinco sentidos. Nuestros pequeños lo perciben todo y por supuesto, cuando son “el segundo plato”.
  • Nunca compensar materialmente nuestra ausencia o falta de tiempo.
  • En los tiempos que podemos estar juntos aprender a ser cómplices y compartir aventuras y risas. Es muy recomendable compartir actividades o juegos en contacto con la naturaleza.
  • No sobrecargar de actividades durante nuestra ausencia, los pequeños tienen derecho y deben aburrirse, no deben estar siempre teledirigidos por los padres, nos pueden y deben echar de menos.
  • Poco tiempo, pero sin culpabilidad: adelante con rutinas, hábitos y límites. Por supuesto con flexibilidad cuando sea necesario.
  • El tiempo de los hijos supone estar no hacer. Huir de la imagen del padre que se esfuerza constantemente en complacer a sus hijos compartiendo actividad tras actividad y buscando la mayor sensación.
  • También solo es posible conciliar feliz desde la búsqueda de nuestros momentos o tiempos de autocuidado como padres.

Asimismo, realizar actividades en grupo es muy positivo para todos, pero en especial para los más pequeños de la casa.

En edades tempranas se conforma la personalidad de los niños y es un momento crucial donde poder exponerles a diferentes experiencias que les ayuden a adquirir valores.

Principales beneficios de los campamentos de verano

Socialización e Integración.

Mantener en verano el contacto con niños de su edad o similar y realizar actividades y juegos con ellos ayudarán a los pequeños a crear nuevos lazos de amistad y afianzar aquellas que ya tenían, haciendo que se sientan cómodos desde el primer momento. 

Trabajar en grupo.

Los niños realizarán actividades lúdicas compartidas adquiriendo valores como el respeto, solidaridad, tolerancia, ayuda o aprender a compartir. Las dinámicas preparadas por los profesores de cara a estos días se prestan a colaborar entre ellos con el fin de conseguir aprender cosas completamente nuevas colaborando y desarrollando esos valores antes mencionados.

Romper con la rutina.

Desarrollan actividades diferentes a las que hacen el resto del año, más lúdicas y propias de esta época del año, lo que provoca que sientan un cambio de rutina y asistan a nuestro centro con mejor predisposición, ¡a pasarlo en grande!

Mejorar la comunicación.

Cada uno de los niños tienen la posibilidad de expresarse de forma libre, fomentando de esta manera la participación en el desarrollo de las actividades y aprendiendo a respetar las opiniones de otros compañeros.

Aumentar la seguridad y confianza en sí mismos.

El campamento de verano ayudará a potenciar su autonomía e independencia, ya que aprenderán a tomar decisiones por sí mismos, asumiendo responsabilidades propias de su edad y mejorando de esta forma su autoestima y seguridad.

Reforzar el idioma.

Como ya hemos dicho el inglés es fundamental empezar a adquirirlo desde edades tempranas. Por ello, en nuestro campamento de verano, aprovechamos todas estas horas de ocio, realizando actividades en inglés para fomentar el aprendizaje y el uso del mismo de manera divertida para los niños.

Desconexión de pantallas.

Actualmente son el recurso fácil para llenar el tiempo. Es una buena idea limitar su uso en verano, por eso, al tener otras actividades lúdicas vuelven a valorar los juegos tradicionales descansando de los videojuegos.

En definitiva, un campamento de verano en el que los niños continuarán con su aprendizaje durante las vacaciones disfrutando en un entorno diferente, estableciendo nuevas amistades y realizando actividades creativas y divertidas. «Los niños nos han dado un ejemplo a todos durante este último año, y necesitan recuperar su infancia, en un ambiente amigable junto con otros niños. Ahora en vacaciones se merecen una recompensa para que sigan disfrutando de sus merecidas vacaciones», concluye Ortego.

Disfrutar del verano es compatible con seguir aprendiendo y ejercitando otras habilidades con otros valores esenciales donde se desarrollan experiencias a través del juego. Una oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo durante las vacaciones.
Padres e hijos pueden realizar muchas actividades juntos tras la jornada laboral: leer, juegos de mesa, jugar al escondite, salir a pasear, preparar algún postre. Es recomendable encontrar actividades que impulsen la colaboración y participación de los padres, estimulando la comunicación y la proximidad de todos los miembros de la familia.

En definitiva, lo realmente importante es tratar de disfrutar el tiempo que pasemos con los hijos al máximo, y no olvidar que es muy sano darnos permiso para hacer algo distinto a nuestras actividades cotidianas.

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