
Un apartamento junto al Pantano de San Juan que usa el azul turquesa para conseguir una conexión directa con el paisaje.
Este apartamento de 5O metros cuadrados con dos dormitorios en San Martín de Valdeiglesias,
situado a escasos metros del Pantano de San Juan, parte de la idea de analizar el paisaje que lo
rodea para transformar una vivienda de los años 80, prácticamente intacta en distribución y
acabados, en un refugio contemporáneo, luminoso y conectado con su entorno natural. La
reforma, firmada por el Estudio de Interiorismo Alberto Torres, entiende el paisaje como una
atmósfera que debe de entrar en casa, más allá de unas bonitas vistas.
La intervención tiene un hilo conductor claro: el color. Un azul turquesa, entre el azul del mar y el
verde del lago, aparece en paredes, mobiliario de cocina y textiles para ordenar visualmente toda
la vivienda. No es un gesto decorativo aislado, sino una decisión de proyecto: refresca, ilumina y
crea continuidad entre estancias. Junto a él, las maderas naturales, las fibras vegetales y algunos
acentos mostaza aportan calidez.
Uno de los recursos más interesantes del proyecto es el uso de papeles pintados como
herramienta decorativa. En el salón, en los dormitorios y en puntos focales de la casa, los motivos
botánicos y geométricos introducen profundidad, textura y una lectura emocional de la vivienda.
La vegetación exterior se reinterpreta dentro, no de manera literal, sino a través de capas, tramas
y colores que consiguen envolver cada estancia.
La zona de día: cocina, comedor y salón se abren para ganar luz
“La decisión clave de esta reforma fue abrir la cocina al salón y al comedor, eliminando la
separación original y convirtiendo la zona de día en un único espacio fluido”, confiesa Alberto
Torres. La antigua cocina, cerrada mediante un arco, se transforma ahora en una pieza compacta,
funcional y muy reconocible gracias a sus muebles en verde agua y encimera blanca.
La pequeña cocina se resuelve con electrodomésticos panelados, almacenaje integrado y una redistribución que libera el frente principal. La nevera se desplaza a un mueble independiente, lo que permite incorporar microondas y lavadora sin afectar en la limpieza visual.
El comedor, por su parte, se plantea como un office conectado a la cocina. Un banco corrido de madera, una mesa rectangular y dos sillas enfrentadas crean una solución práctica y cálida, perfecta para viviendas de dimensiones pequeñas. La clave aquí está en no competir con el salón, sino funcionar como transición entre la cocina y la zona de estar.
Un salón ligero y flexible. El salón aprovecha su relación directa con la terraza. Las cortinas blancas,
ligeras y vaporosas, tamizan la luz y refuerzan esa sensación de vacaciones permanentes. El sofá en tono topo introduce una base neutra y funcional, y la alfombra redonda delimita la zona de estar sin levantar barreras visuales.
Las mesas nido negras y el frente decorativo con radiador, diseñado como una reinterpretación
contemporánea de la chimenea, añaden contraste y estructura al espacio. El papel pintado vegetal se
convierte en el gran toque escénico: viste la pared principal y conecta el interior con la vegetación del exterior.
UN SALÓN CONECTADO AL PANTANO
La terraza: un pequeño oasis con vistas al pantano
En esta vivienda, la terraza no es un añadido, sino una estancia más. Al tratarse de una planta visible desde la escalera exterior del edificio, el proyecto debía resolver una cuestión fundamental: ganar
intimidad sin perder luz ni vistas. Para ello se recurrió a crear un auténtico refugio vegetal. La barandilla se reviste con fibra natural y los laterales se prolongan con vegetación artificial hasta el techo, creando una envolvente acogedora y protectora. Un jardín vertical que intensifica la sensación de estar dentro de un pequeño oasis.
El mobiliario exterior, se ha escogido en aluminio beige para garantiza resistencia y ligereza, los cojines y la lámpara colgante de fibra vegetal completan un espacio exterior relajado, natural y muy habitable. “Es una terraza pensada para desayunar lento, leer a media tarde o cenar mirando hacia el pantano”, explica Torres.
Dormitorios que bajan el ritmo
En los dormitorios, la paleta se suaviza y el proyecto se vuelve más íntimo. El dormitorio principal
apuesta por una pared de cabecero revestida con papel pintado botánico en tonos tierra, beige y
marrones. Sobre ese fondo, la cama tapizada en beige adquiere una presencia serena. Las mesitas
de roble natural suman calidez y un punto de sofisticación discreta
El dormitorio de dos camas, en cambio, introduce un papel geométrico en la pared principal y un
azul turquesa en el resto de paramentos.
Los textiles en tonos piedra y grises equilibran la intensidad cromática y convierten la habitación en un
espacio fresco, juvenil y tranquilo.Papel pintado, de Coordonné. Lámpara color mostaza, de Kodu.
Un baño pequeño y luminoso
El baño mantiene el lenguaje general de la casa en una versión más sencilla y discreta. El mosaico original en blanco y azul suave enlaza con la paleta del proyecto y aporta un detalle artesanal. La
ventana alta es su gran virtud: introduce luz natural y hace que el espacio parezca más amplio.
El espejo sin marco, el lavabo de pedestal y la mampara de cristal responden a una lógica
muy eficaz para baños pequeños: liberar visualmente el suelo, multiplicar la luz y evitar elementos que fragmenten el espacio.
DATOS DEL PROYECTO
Tipología: Apartamento
Ubicación: Sant Martín de Valdeiglesias (Madrid)
Año del proyecto: 2026
Superficie: 50m2
Interiorismo: Estudio de Interiorismo Alberto Torres
Fotografías: Amador Toril©
Estilismo: Beatriz Sánchez
