Adaptógenos: qué son y cuáles utilizar en primavera para nuestra rutina facial.
Los adaptógenos son compuestos de la naturaleza (ashwagandha, rhodiola, reishi, ginseng…) que nos ayudan a combatir el estrés, la ansiedad o la fatiga y mantener así un cierto equilibrio emocional, algo fundamental en esta época del año en que muchas personas lidian con la astenia primaveral. Beatriz Muñoz, directora de marca de Ki Care, nos habla de esta serie de plantas y hongos tan necesarios igualmente a nivel cutáneo, actuando frente al envejecimiento prematuro de la piel, su sequedad, las rojeces u otros primeros signos de inflamación.
Plantas y hongos como el reishi, el ginseng o la ashwagandha han sido tradicionalmente usados en la medicina china y ayurveda para favorecer la homeostasis cutánea y hacer frente a factores externos como la polución, los cambios de temperatura o los rayos UV. Los conocemos como adaptógenos, aptos para todo tipo de piel. Por ejemplo, aceites o bálsamos con reishi y ginseng con un añadido de ceramidas son perfectos para la piel madura y más seca, así como para la piel sensible o reactiva, son ideales las cremas y sérums que mezclan adaptógenos con niacinamida y escualano: “La fiebre actual por los adaptógenos no es una moda, ayudan realmente para favorecer una piel menos fatigada, castigada, con menos rojeces y una mayor hidratación sostenida en el tiempo. Combinando las raíces de la ashwagandha, el reishi, el eleutero o el ginseng podemos frenar el estrés oxidativo, calmar la inflamación de bajo grado y reforzar la barrera cutánea” – nos explica Beatriz Muñoz, directora de marca de Ki Care, firma cosmética y nutricosmética española.
Ahora en primavera, adaptógenos como el champiñón del sol son fundamentales para la piel por sus propiedades antihistamínicas frente a las alergias o el aloe vera para hidratarla y calmarla, la rhodiola para darle una mayor luminosidad o la centella asiática con el objetivo de producir más colágeno que vuelva a nuestra piel más tersa y elástica.
Cómo actúan los adaptógenos en la piel
Frente al estrés oxidativo, los adaptógenos hacen la función de antioxidantes coadyuvantes que amortiguan el exceso de radicales libres, así como de antiinflamatorios en cosméticos que tienen una base hidratante para calmar rojeces transitorias y calor localizado. Igualmente, sus extractos destacan por su capacidad humectante y reducir la perdida de agua transepidérmica.
Firmas cosméticas como Ki Care incluyen adaptógenos naturales en sus productos con el fin de equilibrar y revitalizar la piel, integrados en fórmulas que hidratan, fortalecen y protegen, tales como el jiaogulan o la aswagandha, esencial para promover la regeneración celular, combatir los signos de envejecimiento y reducir la inflamación. Estos productos van desde sérums y cremas hasta limpiadores que trabajan conjuntamente para dotar nuestra piel de un aspecto saludable.
Crema facial con jiaogulan, tónico facial con reishi y mascarilla antiedad de noche con ashwagandha
Cosas que tal vez no sabías de los adaptógenos.
Se dividen en tres categorías principales: plantas (ashwagandha, eleutero, rhodiola, schisandra, withania somnífera), hongos (reishi o cordyceps) y minerales (magnesio, zinc y selenio). Rusia, China e India son los países oirginarios de la mayoría de adaptógenos, también algunos de Latinoamérica como Perú, Bolivia o Argentina (maca andina, yerba mate, uña de gato…). El término “adaptógeno” lo creó el médico y farmacólogo ruso Nikolai Lazarev en 1947 para describir las sustancias naturales que mejoraban la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés.