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Cómo dar forma a árboles frutales.

Porque a parte de dar fruta también son decorativos

Cómo dar forma a árboles frutales

Principios básicos
Creciendo a su aire un árbol frutal tendrá tendencia a desarrollarse en altura, formando un exceso de ramas y hojas que conllevará una disminución del fruto. La poda para dar forma a un árbol presenta numerosas ventajas:

Adapta la planta a las dimensiones del jardín, obligándola a tomar una forma determinada dentro de un volumen determinado.

Mejora el aspecto decorativo del frutal, con una silueta elegante y regular (palmeta, por ejemplo).

Favorece la fructificación, limitando el número de tallos improductivos, y obligando a las ramas a inclinarse o arquearse.

Facilita las operaciones de mantenimiento, y en especial los tratamientos, manteniendo los árboles dentro de un tamaño razonable.

Permite distintas utilizaciones de los frutales en el jardín: formas planas para espalderas; posibles setos frutales, etc…

Mantiene joven y productivo el árbol más tiempo.

La poda de formación se practica a partir de un retoño de un año debidamente injertado. La primera intervención tiene lugar en el momento de la plantación (que debe hacerse preferentemente en noviembre) o un año después, cuando el árbol esté perfectamente adaptado y preparado para soportar mejor una poda importante.

Hay que intervenir también durante el año, para orientar las ramas jóvenes todavía tiernas hacia la posición deseada.

No es posible someter los árboles más viejos a una poda para darles forma, salvo que se reduzcan sus dimensiones.

Las distintas formas de los frutales
A los castaños, nogales, nísperos, kakis, se les deja en total libertad para desarrollarse.

Los árboles frutales de hueso, especialmente los ciruelos, cerezos y albaricoqueros, se desarrollan mucho mejor sin espaldera (1). Para los jardines pequeños, es preferible los árboles de medio tallo (altura de la ramificación entre 1,30 y 1,50 m) (2).

Los melocotoneros pueden cortarse en forma de huso (3) o a medio tallo.

Los manzanos y los perales son mucho más fáciles de acomodar y permiten prácticamente todas las formas. Existen muchos tipos de formas para los frutales, siendo las más conocidas la palmeta (4), la U doble (5), la palmeta tridente (con tres ramas), la palmeta oblícua de dos pisos, el huso, el medio-tallo y los tallos altos (altura de unos 2 m), etc…

Los “cordones” son formas exclusivamente reservadas para los manzanos que son los frutales más pequeños. Existen cordones de 1 ó 2 brazos y 1 ó 2 pisos (6).

Asegúrese desde el principio de que la forma elegida es la más adecuada para las características de su jardín y de los árboles escogidos..

Todas las formas requieren una poda de mantenimiento con cierta regularidad para una buena fructificación así como para conservar la silueta del árbol.

Para podar los árboles frutales de pepitas, vea la ficha 9.9.

Herramientas necesarias
Tijera de podar
Navaja de jardinero – Tutores de madera
Cuerdas de horticultor – Collarines acolchados
Alambre plastificado – Listones de madera
Tensores – Pinza cortadora

Materiales necesarios
Producto para tratar la madera
Pintura verde (para los listones)

Cómo proceder

Formación de un árbol en forma libre
Un árbol en forma libre es un frutal con ramaje natural soportado por un tronco. Podemos distinguir entre los árboles de tallo alto cuyo tronco mide entre 1,80 y 2 m, y los árboles de medio tallo cuyas ramas se escalonan a partir de 1,30 m del suelo.

A estos árboles se les da el mismo tratamiento que a los injertados en la base, generalmente en forma de “vaso irregular” que se consigue con una primera poda de formación, distribuyendo debidamente las ramas principales (entre 3 y 5) y abriendo el centro de la copa para permitir una buena ventilación y entrada de luz.

UN TUTOR ES INDISPENSABLE DURANTE TODO EL PERIODO DE FORMACIÓN DEL TRONCO Y DEL MADERAMEN DE UN ÁRBOL SIN ESPALDERA.

– Para formar el tronco, efectúe un desyemado sistemático de todos los ojos situados en el tallo, cortándolos con una navaja de jardinero, excepto aquellos que estén bien situados y a una altura que interese para formar o mejorar la copa.

Desyeme en varias etapas a fin de conservar una parte de hojas que asegure las funciones vitales de la planta. Despunte regularmente los brotes laterales para evitar que se desarrollen en perjuicio del tronco.

– Para que el tallo sea lo suficientemente fuerte, tendrán que pasar unos tres años.

Forme el ramaje cortando la parte superior del tronco, conservando sólo tres yemas. Nacerán entonces tres ramas principales que se conservarán durante toda la temporada (1). <IMG height=108 hspace=15 src=”https://www.casaactual.com//fotos/ficha9.7.foto3.gif”
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