Terrazas y jardines a prueba de temporales: cómo el paisajismo protege el exterior ante el viento y la lluvia.
Con la llegada del otoño, las terrazas, los áticos y los espacios exteriores de las viviendas comienzan a prepararse para una nueva estación. El descenso de las temperaturas y la posibilidad de episodios de viento y lluvia invitan a revisar su estado y anticipar las nuevas necesidades del entorno. Una transición que plantea una cuestión cada vez más relevante: ¿hasta qué punto puede el propio paisajismo contribuir a proteger una vivienda frente a las condiciones meteorológicas adversas?
Para Fernando Pozuelo, paisajista y fundador de FERNANDO POZUELO Unique Landscapes, la respuesta comienza mucho antes de la llegada de cualquier temporal. La orientación, la disposición del arbolado, los cerramientos o la configuración de las zonas de estancia pueden influir en la capacidad de un espacio exterior para afrontar estos episodios.
Cuando diseñamos una terraza o un jardín debemos pensar también en cómo va a responder ante las condiciones meteorológicas más adversas. La disposición de la vegetación y la creación de zonas protegidas pueden marcar una diferencia importante cuando llegan los temporales. La clave está en anticiparse y concebir el paisaje para que acompañe y proteja a la vivienda”, explica Fernando Pozuelo.
La relación naturaleza vs refugio hunde sus raíces en las primeras civilizaciones En los albores de la humanidad, existe una necesidad de interactuar con el paisaje para “domarlo” y buscar protección ante los extremos de la naturaleza que suponen una amenaza para la vida y también buscando el bienestar.
En la antigua Mesopotamia, los recintos ajardinados incorporaban muros que proporcionaban resguardo frente al viento, la arena y el calor. En su interior, la vegetación y el agua contribuían a crear ambientes más amables, una concepción del paisaje que encontraría continuidad en los patios y jardines hispanoárabes.
Los primeros jardines ya incorporaban una idea que sigue plenamente vigente: crear un refugio frente a las condiciones del entorno. Hoy podemos trasladar esa misma filosofía a una terraza contemporánea, combinando naturaleza y arquitectura para crear lugares íntimos y protegidos”, señala el paisajista. Esta visión adquiere especial relevancia en las viviendas actuales, donde muros, cerramientos, pérgolas y rincones resguardados pueden integrarse en el proyecto para generar una envolvente que favorezca el confort y la protección del exterior.