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Ventilar, un hábito de salud frente al COVID-19 poco sostenible con la llegada del frio

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido recientemente, aunque de forma muy prudente, que el COVID-19 se puede transmitir por vía aérea a través de aerosoles, junto a las otras formas de transmisión ya aceptadas: inhalación o contacto con mucosas de gotas respiratorias infectadas o contacto con objetos o superficies contaminadas.

Los aerosoles son gotas de tamaño inferior a las 5 µm que permanecen en el aire durante más tiempo que las gotas respiratorias grandes, sobre todo en espacios cerrados con ventilación deficiente. Como sus partículas están suspendidas en el aire durante un tiempo variable, dependiendo de la humedad y la temperatura del sitio, pueden alcanzar distancias de más de 2 metros. Hablar, cantar, toser o estornudar por tanto supone un ejercicio de riesgo en estas condiciones.

Filtrar el aire: la mejor alternativa para espacios interiores

Según el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), la transmisión del COVID-19 ocurre habitualmente en espacios cerrados interiores, en los que el virus se acumula en el aire.

Ventilar de forma natural, dando prioridad al aire fresco externo y minimizando la recirculación, es la recomendación general para renovar el aire en espacios interiores. De esta forma, se impide que partículas de CO2 contaminadas puedan quedar en el aire y alcanzar grandes distancias.

Sin embargo, con el otoño e invierno las temperaturas bajan, por lo que la apertura de ventanas no siempre es recibida con agrado y el choque térmico puede producir un aumento de los resfriados comunes. Además, en algunos ambientes el aire exterior puede contener alérgenos, aerosoles finos o trazas de productos químicos, por lo que en estos casos se recomienda el empleo de otros procesos, como el filtrado del aire.

Los sistemas de elevada eficiencia de filtración de aire, como pueden ser los purificadores de aire con filtros HEPA (filtro de aire de partículas de alta eficiencia, por sus siglas en inglés), absorben el aire exterior y lo expulsan limpio de impurezas. Suelen colocarse en el medio de la habitación, a la altura de la respiración humana.

La multinacional Rentokil Initial, ofrece en este sentido dos tipos de purificadores de aire que logran filtrar las partículas contaminantes en más del 90%, y ahorran energía.

Están los InspireAir 72, indicados para espacios públicos como escuelas, centros sanitarios, oficinas, y que cuentan con un sofisticado sistema de filtros que elimina el 95% de las partículas y gases contaminantes del aire en interiores. Estos aparatos cuentan con un filtro HEPA y un filtro multifuncional, que capturan partículas PM2.5, bacterias, virus, esporas de moho, alérgenos, humo, gases contaminantes como el formaldehído y otros compuestos orgánicos volátiles (VOCs).

La unidad además mide la temperatura, la humedad, los compuestos orgánicos volátiles (VOCs) y los niveles de partículas en suspensión. Cuenta con un sensor automático y modos de programación dinámica que le dotan de autonomía. Además, es eficiente desde el punto de vista energético, pues utiliza aproximadamente la misma cantidad de energía que un ordenador, y se puede dejar activado por largos períodos de tiempo.

Vectothor Air160, también de Rentokil Initial, limpia y purifica eficientemente el aire en un 99,99%, a través de sus tecnologías de filtración, desinfección con luz UV-C e ionización del aire. Este último elimina organismos biológicos, monóxido de carbono, formaldehído, humo del tabaco y compuestos orgánicos volátiles presentes en el aire.

Y siempre, ante un posible caso positivo de COVID-19, seguir las recomendaciones gubernamentales, que recomiendan ventilar el espacio donde ha estado la persona al menos 2 horas antes de iniciar las tareas de desinfección, siendo la limpieza por nebulización una eficaz arma contra los virus y en la que Rentokil Initial es experto.

La transmisión del virus SARS-CoV-2 mediante bioaerosoles ha sido respaldada recientemente por más de 200 científicos, que han firmado una carta pública para pedir a la comunidad científica reconocer el potencial de la transmisión aérea del COVID-19 a través de aerosoles.

La Asociación Española de Aerobiología y la Sociedad Española de Sanidad Ambiental también han publicado un informe, titulado Transmisión del SARS-CoV-2 por gotas respiratorias, objetos contaminados y aerosoles (vía aérea), en el que apuntan que el virus se propaga mediante aerosoles con diámetro inferior a 5 micras en ambientes interiores, cuando se realizan acciones como hablar, gritar, cantar, estornudar o toser, y que el riesgo de infección se intensifica en lugares cerrados, con poca ventilación o sistemas de climatización deficientes.

Si bien lavarse las manos, mantener la distancia social de 2 metros y usar mascarillas han sido las principales recomendaciones para evitar contraer el COVID-19, estas medidas no previenen de la infección por inhalación de aerosoles, sobre todo tomando en cuenta que las nuevas evidencias indican que estas microgotas respiratorias pueden alcanzar distancias de hasta 8 metros y permanecer en el aire hasta por 16 horas.

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