Dormir sin receta: cinco errores al elegir y tomar productos para el sueño.
El cambio de hora de otoño vuelve a poner el descanso en primer plano. Cuando cuesta dormir, la oferta de productos sin receta puede generar tantas dudas como soluciones: envases parecidos, ingredientes distintos y promesas difíciles de comparar. Elegir requiere algo más que buscar la palabra sueño en una caja. Fátima Rachdan, farmacéutica, especialista en suplementación y salud integrativa y fundadora de Farmacia FEM, explica qué opciones existen y qué errores conviene evitar al utilizarlas.
Elegir sin distinguir qué producto se está comprando Las opciones incluyen melatonina, sola o combinada; plantas como valeriana, pasiflora, melisa, lúpulo, tila o amapola de California; y complementos con magnesio, triptófano o GABA. También existen medicamentos antihistamínicos sedantes, como doxilamina y difenhidramina, para el insomnio ocasional. No son equivalentes ni tienen el mismo respaldo científico. Cápsulas, gotas, infusiones, espráis o gominolas son formatos: lo que hay que comparar es su composición y su indicación.
Esperar que todos resuelvan cualquier dificultad para dormir La melatonina participa en la regulación del ritmo de sueño y vigilia y puede ayudar a conciliar en determinadas circunstancias; no garantiza evitar los despertares. Las plantas tienen usos y evidencia diferentes según el preparado. En el caso del magnesio, el triptófano o el GABA, no debe darse por demostrada su eficacia frente al insomnio por aparecer en una fórmula para el descanso. Primero hay que identificar qué está fallando y después valorar una opción.
Aumentar la dosis o repetir la toma durante la noche Más cantidad no garantiza dormir mejor. Con la melatonina importan tanto el momento de administración como la formulación: hay que seguir las instrucciones del producto concreto. Las gominolas también contienen dosis que deben respetarse. Con los medicamentos sedantes hay que prever suficientes horas de descanso antes de levantarse. Si un producto no funciona, conviene consultar antes de aumentar la dosis, repetirla de madrugada o sustituirlo por otro.
Mezclar preparados porque algunos son naturales Una fórmula puede reunir melatonina, varias plantas y otros ingredientes. Añadir otro complemento sin leer las etiquetas puede duplicar componentes. Las plantas con efecto sedante y los medicamentos para dormir pueden sumar somnolencia; la melatonina también puede interaccionar con tratamientos habituales. Antes de combinarlos hay que comunicar al farmacéutico todo lo que se toma. El alcohol debe evitarse con los medicamentos sedantes para el sueño.
Mantenerlos por rutina e ignorar cómo te encuentras al despertar La somnolencia al día siguiente merece revisión, especialmente si hay que conducir. Los antihistamínicos sedantes pueden causar también sequedad de boca o estreñimiento y no son adecuados para todas las personas. La doxilamina no debe utilizarse más de siete días sin consultar al médico. Tampoco conviene mantener complementos indefinidamente sin comprobar su utilidad: si dormir mal persiste o afecta a la vida diaria, hay que valorar la causa.