Cómo realzar la esencia de una vivienda antes de amueblarla y decorarla.

Cómo realzar la esencia de una vivienda antes de amueblarla y decorarla.

Lo primero que hay que tener claro es qué se entiende por ‘la esencia de una vivienda’, porque el concepto de realzarla significa hablar de elementos de origen que ya existen en ella. En este sentido, por tanto, el objetivo se centra en aquellas viviendas con historia, que cuentan con varios años desde que se construyeron, normalmente ubicadas en el centro de la ciudad. Vendrían a ser viviendas con encanto que bien merecen potenciar su singularidad, focalizada en sus particularidades constructivas y decorativas como «Puertas bonitas, piezas antiguas, techos altos, molduras, marquetería, zócalos, paredes de ladrillo, suelos de mosaico hidráulico o de madera natural, vigas, etc.», tal como indica la interiorista Pia Capdevila.

A veces se puede dar el caso de encontrar estos elementos -que son más propios de viviendas antiguas- en otras más actuales, porque se trataría de réplicas. Esto puede suceder también, e incluso podemos hasta replicarlos nosotros.

A efectos del proyecto de interiorismo, el trabajo empezaría por una intervención centrada en la restauración de estos elementos de origen, considerados la esencia de la vivienda, sin necesidad de muebles, ni tan siquiera de accesorios decorativos, porque no los necesita para potenciar su valor innato. Para Capdevila, cuando tienes un inmueble de estas características, «con esta base tan potente, ¡es una maravilla! Porque si la base es buena, menos es más, siempre».

Las 4 claves imprescindibles ante una vivienda con alma

Cuando se tiene una vivienda de estas características y existe el deseo explícito de querer realzar su esencia, el primer paso que hay que hacer es contactar con un profesional y estudiar las diferentes opciones que hay, ya que podría darse el caso de que muchos de estos elementos originales estuvieran ocultos tras alguna reforma posterior. En estos casos, el papel que juega el
asesoramiento profesional de un interiorista es el de «darle valor añadido y personalidad a la vivienda, sabiendo enfocarse en el target concreto al que se dirige.

Pero independientemente de la opinión de un experto, Pia Capdevila quiere resaltar las 4 claves que se han de tener en cuenta previamente por parte del propietario:

  • Saber y reconocer que se tiene un activo en forma de vivienda que es una joya.
  • Admitir que nos gusta lucir elementos y detalles antiguos, con efecto artesanal y origen
    histórico.
  • Desear lucirlos sabiendo que ello puede repercutir en los costes.
  • Pensar que todo este proceso se hace para sumar y mejorar la propiedad.
    En todos los casos, este trabajo profesional lo ha de desarrollar un estudio de interiorismo con
    experiencia en este tipo de inmuebles, que sepa «sacarle el máximo valor a la restauración,
    conscientes de que se trata de viviendas con un alto valor sentimental, muy queridas y también
    muy solicitadas.
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