Cómo cocinar las espinacas para que gusten a todos.
Pese a ser muy versátiles en cocina y un alimento saludable 100%, las espinacas no gustan a todo el mundo y en el caso de los niños, en ocasiones es difícil conseguir que las coman, si bien podemos hacer o comprar platos sencillos que “disfracen” su presencia para ellos, muchas veces añadiendo simplemente alimentos que les sean más palatables. Por ejemplo, en una quiche, en tortilla, en un risotto, en un salteado de setas y pollo con taquitos de jamón, o en empanadas como las de Tita de Buenos Aires, con una exquisita y casera salsa bechamel. Además, durante los meses de otoño e invierno estamos en temporada de espinacas en España, siendo Valencia y Barcelona las provincias donde más se cultiva, según datos oficiales del Ministerio de Agricultura.
Todos recordamos a Popeye y esa increíble fuerza que le proporcionaba el consumo de latas de espinacas, lo cual popularizó la leyenda de sus altos niveles de hierro entre los niños de todo el mundo, y aunque estudios posteriores han evidenciado que las espinacas no son especialmente ricas en este mineral, no es menos cierto que esta verdura posee unas interesantes cualidades nutricionales nada desdeñables, ya que nos aportan mucha vitamina C, pero también una buena cantidad de vitaminas A, B, E y K, así como potasio, calcio, fósforo, zinc y ácido fólico y, por tanto, mejoran la respuesta del organismo frente a virus y bacterias y mantiene el cuerpo hidratado, algo esencial para combatir los catarros y gripes. Además, las espinacas nos ayudan a reducir los efectos del asma, migraña o artritis, gracias a sus propiedades antiinflamatorias.
Maneras de cocinarlas y de comerlas
La espinaca es muy baja en calorías y extremadamente versátil, se puede consumir tanto cruda como cocinada, fría o caliente, como entrante o de acompañamiento de carnes, pescados, pastas o arroces. En ensalada son muy fáciles de incorporar como sustitución de la clásica lechuga y además en su versión cruda, o en este tiempo de frío y lluvias, en potajes, purés o cremas de verduras o cientos de guisos que podemos improvisar sin que las espinacas desentonen lo más mínimo, aportando también color aparte de todas sus propiedades. Otra forma muy interesante de consumir las espinacas, es como un ingrediente más añadido a una quiche o en tortilla, ya sea francesa o de patatas. En los arroces tipo risotto también funciona bien al igual que en cremas de verduras o salteados de pollo, ternera y otras verduras o setas en un wok.
También es común consumirlas como relleno de empanadas, con el queso roquefort por ejemplo como acompañante para darle mayor gusto, o con bechamel como es el caso de las que preparan en las tiendas argentinas Tita de Buenos Aires: “Las empanadas de espinacas acostumbran a combinar con queso en Argentina, sobre todo mozzarella, pero también es común con queso de cabra, rallado o con huevo. Nosotros las hacemos con salsa bechamel de manera que por dentro quedan muy cremosas. Se pueden comer tanto calientes como frías, si bien recomendamos hornearlas un poco antes para ligar bien los sabores y que se potencien” – nos cuenta su copropietario, Marcelo Settimo.